Ranking de Asesinos Ficcionales

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Foto: kcdsTM via flickr

Saliendo de un año violento, entramos a otro. Y a meros días de habernos adentrado en el 2011, el otro ‘gran periódico’ de la isla nos ha preparado para el nuevo año con un mapa de asesinatos ‘interactivo’ – según sus editores “a tono con las más avanzadas publicaciones periodísticas.” Y tal como aquel instrumento “debe convertirse en un instrumento que fomente la reflexión sobre la violencia en el país” según los deseos de nuestros amigos en Primera Hora, aquí les presentamos un listado de los asesinos ficcionales más sobresalientes preparado por nuestro amigo Gerardo Pignatiello (aka desparejo, del blog Soplar Y Hacer Botellas), para que a través de ellos también ponderemos la maldad que nos acecha y ahoga como pueblo – pero más que eso, reconozcamos nuestra extraña fascinación con el asesinato. We are what we eat.

Ranking de Asesinos Ficcionales

Gerardo aka ‘desparejo’ (Escritor, Soplar Y Hacer Botellas)

Totalmente arbitrario, caprichoso y sin sustento ni legal ni de los otros:

5. Emma Zunz (El Aleph, Jorge Luis Borges)

Es muy curiosa Emma, y no sólo para la literatura de Borges. Es una asesina mujer de los años 20, obrera textil de 18 años, que planea matar a su jefe porque lo considera culpable del suicidio de su padre. A éste, lo culparon de un robo en la fábrica del cual el verdadero culpable es el jefe. Emma es callada, pudorosa, pero capaz de cosas muy extrañas como idear un plan terrible que la sobreexpone para vengar una muerte que no está muy clara. Le llega un carta de Brasil de alguien que no se sabe quién es, que dice que su padre ha muerto, de donde Emma deduce que el culpable del viejo delito por el cual el padre se exilió es Loewenthal, el jefe de Emma y, antes, de su padre también. Emma se hace pasar por prostituta, se acuesta con un marinero noruego, rompe la plata que le paga por acostarse con él, va a ver al jefe porque supuestamente quiere delatar a unas compañeras que están en una huelga y, finalmente, mata al jefe, que carga con el estigma de ser un judío avaro.

La idea es que piensen que el jefe la llamó, la quiso violar y por eso, Emma lo mató. Está clarísimo que hoy Emma no pasaría el test CSI de la inocencia e iría a parar a la cárcel, sin la plata que rompió, desvirgada por un marinero noruego que ni siquiera hablaba español, pero que seguramente encontrarían y le pondrían un traductor que terminaría confesando y que, indignado, diría que sólo en un país subdesarrollado (del que apenas conoció el puerto y a una falsa prostituta) podría pasar algo así. La fábrica cerraría, las compañeras de Emma la discriminarían por asesina, delatora y rompehuelgas. Too much, Emma.

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4. Jasper “Buddy” Noone (Blood Work, Clint Eastwood)

Típico caso de asesino loquito (también encapuchado) que tiene demasiada consciencia de que existe el género policial y de que éste suele organizarse en sagas y de que existió la Odisea. Así, el tipo está constantemente cometiendo crímenes para que no decaiga esa dupla que conforman él y el policía/detective. Comprendió que para que no se apague ese fuego sagrado hay que alimentar la caldera con víctimas, cuantas más mejor. Pero le da una vuelta de tuerca más a la rivalidad y contienda casi clásica entre asesino y detective. Consiste en hacerse amigo del detective y hasta colaborador de él, de modo que accede a información privilegiada y así le va serruchando todas las pistas a su perseguidor porque se las va matando. Le va convirtiendo las huellas en cadáveres. Al fin, el bueno de Terry McCaleb gana, y termina la saga siniestra con un tiro en la frente de este criminal que tenía algo de creador también.

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3. El orangután de la rue Morgue (The Murders of the Rue Morgue, Edgar Allan Poe)

Interesante que el primer asesino del género policial (del cuento escrito por Poe y publicado por primera vez en el 1841) no sea humano. Habrá pensado el autor que para que la develación de un crimen fuera motivo de un cuento, debía ser difícil. ¡Qué más difícil que la infrecuencia (tesis completamente opuesta a La carta robada, donde lo que no se encuentra está a la vista de todos)! Un mono suelto en París, además ese mono mata a alguien, además no mata a uno sino a dos y en un piso alto, se escapa y sin saber qué hace fabrica la escena imposible por antonomasia: un crimen en una habitación cerrada por dentro y no es suicidio.

Por lo tanto, el primer asesino no es un asesino, no se le puede acusar de algo de lo que no es consciente porque no es consciente de nada en la vida. El primer asesino es inocente. No como Caín, que es el primer asesino de verdad, pero le faltó detective, ciudad moderna y mujeres rubias.

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2. El loco de la motosierra (The Texas Chainsaw Massacre, Tobe, Hooper)

Asesino enmascarado, miembro de una desquiciada secta familiar de tarados texanos que son afectos a rituales macabros y a las máquinas herramientas portátiles. Apenas un escalón superior que el orangután de Poe, pero no mucho más. Con decir que ni hablaba. Sólo una propensión a las manualidades con materia prima de uso digamos que restringido y con herramientas un poco inadecuadas. Típico exagerado que gusta de partir el flan con un hacha.

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1. Omar Little (The Wire, David Simon)

Es un asesino también curioso porque supo crear un Robin Hood sui generis. Le robaba droga a los ricos para dársela a los pobres. Sólo un inocente, el único que podía tirar la primera piedra, podía matarlo. SPOILER ALERT: La muerte del casi anagrama de Marlo, Omar, fue muy trágica. No por nada andaban dando vueltas esos griegos por el puerto. Destino trágico porque estaba en su nombre. Omar Little muerto por el más pequeño, como Hipólito pisado por los caballos. No hay justicia para Omar. Porque ¿quién puede encarcelar/matar a un niño?

Sólo el menos pensado podía matar al que más pensaba. De donde menos se esperaba vino la muerte. Pero era también el talón de Aquiles. De quienes menos se cuidaba Omar era de los niños: los que gritaban cuando “Omar is coming!”. El más inocente mató al menos culpable. El que todavía no era liquidó al que había sido todo. No lo venció el enemigo, apenas un ángel exterminador, l’enfant terrible. ¡Qué bautismo! Ahora le queda todo o nada a ese chico; o acepta su destino o desaparece. Empezó haciendo lo que todavía no pudieron hacer los que ya van terminando. El que menos podía lo pudo todo.

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Otros asesinos ficcionales sobresalientes

Listado compilado por @redod

Bill (Kill Bill 1 & 2, Quentin Tarantino) El trabajo de David Carradine en estas películas es tan bueno que nos hace olvidar casi por completo los detalles de su extraña – y trágica – muerte. Bill, líder del Deadly Viper Assassination Squad y conocido como “Snake Charmer” busca – pero no logra – asesinar a la madre de su hijo, aka The Bride o Beatrix Kiddo o Black Mamba. Las cosas son complicadas entre estos dos, y a Bill no le cae nada bien cuando Beatrix deja su vida de asesino atrás para casarse (y esconder de Bill el hijo de ambos que lleva aún en su vientre). Bill sólo podría morir a las manos de Beatrix, quien bajo la tutela del maestro Pai Mei aprende el temido “Five Point Palm Exploding Heart Technique.” Ya eso les deja saber como muere el personaje – y como se sintieron muchos corazones cuando se enteraron de la muerte del aclamado actor.

Ezio Auditore da Firenze (Assassin’s Creed 2 & Brotherhood, Ubisoft) Una de la serie de videojuegos más divertidos y mejor realizados de los últimos años lo es Assassin’s Creed, la cual nos presentó en su segunda encarnación al personaje de Ezio. Como Ezio, un joven de la clase alta en Florencia durante el renacimiento italiano del siglo XV, aprendes sobre tu linaje como asesino y eventualmente logras vengar las muertes de tu padre y dos hermanos al asesinar al Gran Maestro de la Orden de los Templares, Rodrigo Borgia. En el camino asesinas a mucha gente ya que la mecánica primaria del juego consiste en brincar desde lo alto de algún edificio y espetarle tus cuchillas en el cuello a ‘los malos’ (ver nombre del juego).

Nikita (Nikita, Luc Besson) Están las series de televisión, el remake americano y otro en Hong Kong – pero ninguna de estas adaptaciones le ha hecho en realidad justicia a la película original en donde conocemos a Nikita. Una junkie adolescente con serios problemas de adicción que acaba encarcelada de por vida tras matar a un policía… y que despierta tras una sobredosis simulada por una agencia de inteligencia Francesa, la cual le da a escoger entre convertirse en asesina para el grupo o volver a su tumba (pero ahora en verdad). Ya saben cual escoge.

Deadpool (X-Men Universe, Marvel Comics) El “Merc with a Mouth” de Marvel – un asesino desfigurado y mentalmente inestable. O sea que es divertido y más aún cuando le habla directamente al lector. Lo incluyo porque además de ser un personaje popular dentro de los comics de Marvel, tiene uno de los mejores disfraces en todo ese universo y pronto (se supone) las masas lo conocerán mejor cuando se lance como protagonista de su propia película – la cual esperamos que nos ayude a olvidar su aparición en el desastre cinematográfico conocido como X-men Origins: Wolverine.

The Joker (Batman Universe, DC Comics) Muchos olvidamos que el Joker es al final del día un asesino. Probablemente el más sádico e inteligente de cualquier otro medio, ya que conoce claramente la realidad de su existencia: que mientras hayan héroes en las calles, el mundo también lo necesita a él. Por lo tanto, no importa cuantas veces lo vean caer de un edificio – o cuantos actores de Hollywood mueran luego de interpretar este papel – el Joker nunca morirá. Una realidad que continúa demostrándose década tras década.

¿Cuáles otros asesinos ficcionales se nos han quedado? Añadan abajo sus comentarios con los demás que incluirían en este listado.

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