Sin portones: condiciones para una Universidad abierta

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Fotografía: Radio Huelga en Facebook (http://www.facebook.com/RadioHuelga)

Los videos los vi en Facebook, ¿dónde más? Además, era inevitable que los iba a ver porque estuve todo el día pendiente a las reacciones ante el paro. Me imaginé que iba a encontrar un bombardeo de comentarios y, sin embargo, no vi nada sobre el paro, nada sobre la huelga, nada sobre la cuota, o casi nada. De eso no se decía nada en Facebook. Pero después vi los videos y luego los mensajes repudiando la violencia e incitando al diálogo. El “basta ya”, el “yo apoyo los estudiantes” [ante los actos de violencia], “esta es la ‘seguridad’ que contrata la Universidad” fue lo que leí en muchos de los “walls”. La gente está indignada con los macanazos, los golpes y los insultos.

El primer video que vi muestra a un grupo de estudiantes enfretados con dos empleados de Capitol Security quienes amenazaron de muerte a los estudiantes. El intercambio de frases es violento y asusta. Te hace pensar que, de haberse dado fuera del campus universitario, o sea, en la calle, hubiese acabado en pelea, en golpes, o en tiros.

Pero la cosa es que no estaban en la calle sino que estaban todos dentro del recinto. La cosa es también, muy probablemente, que estos chamacos contratados por Capitol Security pisaban por primera vez la Universidad. Estaban en el campus pero no estaban en el sistema; no son estudiantes. Los chamacos de Capitol Security, como se ve en el video, lo que hacen es expresar desprecio por el entorno y por los estudiantes. La cosa es que estaban enfrentados los pobres con los estudiantes.

Y esta es la situación compleja. Compleja porque yo no la puedo resolver colgando el video en mi muro de Facebook y escribiendo un mensaje en contra de la violencia. Compleja porque yo no puedo decir que la seguridad contratada por la administración de la Universidad de Puerto Rico está compuesta de “mercenarios”. Compleja porque muchos de esos “guardias de seguridad” tienen diez y seis años, ¿van a la escuela?, y viven lejos de la Universidad, no necesariamente del campus, sino lejos de la idea de la Universidad.

Y cuando hablo de “la idea de la Universidad” pienso en una que goza de respeto y aceptación. “La universidad que pensamos es un brazo, pero igualmente es una pierna, una espalda y un cuerpo entero de un deseo humanista que da cuenta de la singularidad y la generalidad de lo humano: la comprensión, el amor, la amistad y el respeto”. Esta es la Universidad del “Manifiesto de la Universidad sin condición.” Al día de hoy, el artículo ha sido recomendado por 287 usuarios de Facebook, sin contar los usuarios que colgaron en sus muros el enlace de la página. Es decir, la Universidad sin condición es la Universidad que se quiere y que se defiende. Es una Universidad que conforma “un todo in-divisible, compuesto de una multitud de identidades e individuos.”

Y, con todo, los “guardias de seguridad” de Capitol Security no parecen sentirse parte de esa “multitud de identidades e individuos”. Habría que preguntarse, ¿por qué esa falta de identificación con la Universidad y con los estudiantes? Habría que preguntarse ¿cuán inclusiva es, realmente, la Universidad sin condición? Porque habría que preguntarse, sobre todo, ¿qué relación tiene ésta o cualquier otra universidad que podamos concebir o, incluso la que ya existe, con el Estado? ¿Por qué la defensa de la Universidad se plantea como una nueva “fundación”, como un proyecto que se aleja del Estado el cual está encargado de crear y democratizar el sistema educativo?

El segundo video que vi en Facebook tenía otro tono.

No hay intercambio de palabras agresivas o violentas. El líder estudiantil, Arturo Ríos Escribano, describe la preocupante situación de la Universidad en la cual los miembros de la seguridad privada contratada “no cumplen con el entrenamiento, ni tienen la capacidad […] de saber bregar con situaciones que se pueden enfrentar [sic] de violencia.” Acompañan al testimonio de Ríos Escribanos las imagénes de los niños contratados, que esta vez, contrario al primer video que vi, no hablan sino que miran a la cámara. Y son niños que ríen entredientes cuando ven la cámara filmarlos, y son niñas con lacitos en el pelo y son una “multitud de individuos” a la que se les malpaga y se les recoge de Loíza para enfrentarse a otra multitud que defiende una institución abandonada por el Estado y por la mala gestión de su gobierno.

Lo que sí parecen tener en común los “guardias de seguridad” de Capitol Security y la Universidad sin condición es eso de que “se escurr[en] de sus controladores tentáculos [del Estado]”. Porque lo que sí logró la contratación de Capitol Security fue juntar en un mismo espacio dos grupos olvidados por el Estados: los pobres y los estudiantes. Los mismos que se enfrentaban en el primer video, los mismos que se “encontraban” en el límite de la sociedad, en los portones, ahora inexistentes, de la Universidad. Y ahora, con el problema adentro literalmente, ¿cómo va la Universidad sin condición a enfrentar la contradicción: la pobreza y los excluidos que, supuestamente, tienen cabida en la Universidad? ¿Cómo la Universidad sin condición va a enfrentar la violencia que eso genera? Los chamacos que entraron a insultar y a golpear a los estudiantes entraron con muchas condiciones porque están condicionados socialmente y económicamente. Y ésas son las condiciones y contradicciones que la Universidad tiene que contemplar. Pero el manifiesto hace un llamado: “Abramos nuestras mentes, nuestros corazones y nuestros cuerpos por el más grande acto de amor: la creación de una universidad sin condición.”

Y mientras la Universidad sin condición se funda con la mente, el corazón y el cuerpo de quienes la defienden, los chamacos de Capitol Security vuelven a Loíza, a las golpizas y a la violencia callejera, a la pobreza y a la precariedad de un espacio olvidado. Mientras esta Universidad se funda, estos niños vuelven a poner la mente, el corazón y el cuerpo en un espacio desprotegido y descuidado por el Estado.

Si la Universidad sin condición es “un deseo humanista que da cuenta de la singularidad y la generalidad de lo humano,” ¿no son estas condiciones y contradicciones parte de lo humano? Tal vez sea necesaria una Universidad con más condiciones y contradicciones pero, acaso, una Universidad más realista; una Universidad que, con o sin portones, sea más abierta a una sociedad compleja con todos sus problemas y todos sus excluidos.

Update: Luego de la redacción de este post, el líder estudiantil, Giovanni Roberto, se dirigió a los empleados de Capitol Security: “No vinimos a pelear con ustedes. Venimos a hacer un país para ti” / VIDEO (vía El Nuevo Día)

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El médico le recomendó a Sandra que escribiera para controlar los ataques de ira y ansiedad. Lo que no dijo es que el efecto podría ser el contrario. Cada tanto, me acuerdo de alguna sandez. Y esa sandez me produce, generalmente, (r)abia. Visita su blog, sand(r)eces (http://sandreces.wordpress.com/), para leer más de sus escritos.