Mad Men Season 04 Ep 10: On Hands and Knees

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@dianadhevi comparte con PuertoRicoIndie.com sus pensamientos sobre lo acontecido en la cuarta temporada de la excelente serie de AMC sobre una agencia de publicidad en los 1960’s, Mad Men, semana tras semana.  Comparte tu opinión acerca del episodio (y la serie en general) abajo en los comentarios y contribuye a la discusión.

Mad Men Season 04 Ep 10: On Hands and Knees

Luego de un par de episodios con ritmo impecable, este último se sintió un poco extraño. “On Hands and Knees” nos presentó cuatro historias separadas para las cuales el título resulta muy apropiado, pero que no hilvanan las unas con las otras. No creo que sea un desperfecto, pero nos acostumbraron tanto a la sensación unitaria de los episodios anteriores, que éste se siente como un rompecabezas.

Por un lado, tenemos las dificultades de Lane Pryce. Lo vemos al principio del episodio en su oficina, cuando le avisan que tiene una visita, una que lleva esperando largo tiempo: la de su hijo. Sale con peluche gigantón de Mickey Mouse y globos en  brazos para encontrar que su hijo nunca llegó. Quien lo busca es su padre, que vino desde Inglaterra para llevárselo a Londres. Lane se resiste, descarta las menciones que hace su padre una y otra vez durante su visita. Lo lleva al Playboy Club en la primera noche e invita a Don Draper como acompañante también. La estampa de Lane portándose en el exclusivo club como un cliente regular (y que lo sea) aparentemente divierte a Don muchísimo; al padre de Lane, no tanto. Lane le pide a su anfitriona que le diga a “aquella bella criatura” que se acerque a la mesa, y señala a una “conejita” negra y esbelta. Nuestra primera reacción (al menos en mi pequeño mini-club de Mad Men Watchers) fue pensar “¡Oh, claro! Le llama criatura y no es problema, porque es negra. Más racismo … ” A los escritores de Mad Men a veces les gusta callarnos la boca. Resulta que “aquella bella criatura” es la “conejita de chocolate” que lleva a Lane Pryce embelesado hace un tiempo. Se encuentran más tarde en secreto y nos podemos percatar que la chica es dulce y está igualmente embelesada con Lane. Es una de esas dinámicas que provocan que realmente deseemos que su relación funcione.

Más adelante en el episodio, Lane logra concertar una cita para que su padre y su nueva chica (Toni) se conozcan. Claro, él no le dice nada a su padre hasta que el señor entra a la sala de su hijo y se encuentra de frente con la conejita negra que conoció la noche anterior. El caballero tiene un poker face super efectivo, sin embargo, y se excusa de los planes del resto de la noche. Lane le pide a Toni que se adelante para no perder las reservaciones y aprovecha el momento para confrontar a su padre. El viejo definitivamente es cosa seria: con el macizo agarre del bastón le propina un golpe en la sien a Lane y se las canta claras. Se debe regresar a Inglaterra y arreglar sus asuntos familiares ya. No es tanto que Lane esté saliendo con una mujer negra (aunque podemos presumir que la idea no le agrada nada al conservador viejo), él le aclara que no puede estar viviendo su vida “aquí y allá”. Sus técnicas de persuasión también son super efectivas: mientras despacha su discurso, va poniendo presión con el pie (y gran medida de peso) sobre la mano de Lane. La cosa no se acaba hasta que Lane diga, con claridad y volumen, “Yes, sir”. Draconiano, el Señor Pryce.

La escena concurre literalmente con el título del episodio: Lane termina de bruces en el suelo, dominado por su padre. Al final del episodio, avisa que estará afuera aproximadamente un mes, que se retira a Inglaterra a atender a su familia. Desconozco qué tipo de desenlace tendrá esta situación. ¿Realmente logrará llevar hasta el cabo su divorcio? ¿O se dejará vencer por las convenciones sociales – aquí encarnadas en su padre – y continuará viviendo bajo la sombra del patriarcado? Honestamente espero que logre su emancipación final pronto. Es un tipo dulce y se merece algo mejor que el que le estén pisando las pelotas constantemente.

Roger Sterling en esta temporada está que no gana ni una. Joan lo aborda al principio del episodio para notificarle que está atrasada en su ciclo menstrual. **Chan-chan-chaaaaaan** Él reacciona con relativa calma y le promete que se encargará de “eso”. Claro, “eso” se maneja de una manera muy conveniente cuando las partes implicadas están casadas: un aborto. Luego de pasar por una cita médica que tuvo más ambiente de juicio que otra cosa (cortesía del pana “levemente mayor” de Roger), Joan y Roger se sientan en el cafecito del episodio anterior a conversar. Esta vez, el menú tiene mucho menos cheesecake y más de lo que parecía ser un Bloody Mary…  y cigarrillos. Es obvio que no quieren quedarse al crío. Pero Roger le desata una sarta de sentimentalismos a Joan, empezando con el clásico “I think I’m in love with you”, seguido muy de cerca por “pero no me gustaría que el principio de esto estuviese investido en escándalo” y puntualizado por “si te quieres quedar con el bebé, hazlo… pero no es mío”. Tremendamente maduro, Roger. Las canas las llevas de adorno.

Más tarde vemos a Joan en la sala de espera de la clínica de abortos (que, de hecho, ¿$400 por el procedimiento? ¡¿Estás tú loco?!). Allí también esperan una madre y su hija que, aunque la señora dice que tiene 17, no parece haber cumplido los 15 siquiera. Tan pronto la niña entra a la sala de procedimiento, la señora se pone a llorar. Joan la consuela un poco y la señora le comenta que  ella tuvo a su hija muy joven, pero que no se arrepentía. Luego le pregunta la edad de su hija. Joan se queda un rato en silencio, y luego contesta “15”… y lo que me pregunto es: ¿Qué la impulsó a mentir? También, ¿por qué sería tan extraño que una señora en sus 30 y pico esté teniendo un aborto? (Bueno, la época …) Y lo que me sospecho es: ya Joan ha tenido abortos antes en su vida (según lo que ella misma comentó en “The Good News”). ¿Quién quita que el primero haya sido hace quince años? A lo mejor es uno de esos fantasmitas que se quedan pegados en la consciencia, existencias que no se borran jamás y forman parte de tu día a día.

La toma de Joan regresando a la ciudad en autobus bajo el sigilo de la noche, todo en penumbras excepto la cara de ella iluminada esporádicamente por algún foco de la calle… esa toma reflejó tan perfectamente la soledad de ella. Tanto aquí como en el epílogo de la situación (Roger la ve en la oficina y la visita, pregunta por su salud, bla bla bla), vemos que Joan no derrama ni una lágrima. No sé si pensar que esta atalaya de mujer es así de fuerte, o si es que ya está así de acostumbrada al proceso … o incluso, como he leído en algunos blogs escritos por conspiracy theorists, que a lo mejor no lo abortó nada, y simplemente ha hecho lo más inteligente que pudo hacer con su vida: lo que ella quisiera, y que se joda lo que piensen Roger y Greg.

Mientras todo esto está pasando – o no pasando, – Roger está recibiendo otro aborto más: Lee Garner Jr, nuestro h de p favorito, le notifica a Roger que, efectivo de inmediato, Lucky Strike prescindirá de los servicios de SCDP. Como nos han recalcado en varias ocasiones, SCDP depende casi exclusivamente del negocio con Lucky Strike. Lucky Strike se va: bye bye, SCDP. Una relación de dependencia enfermiza, hablando desde el punto de vista financiero. Roger pasa por todas las fases de la pena en cuestión de lo que se paga una cuenta de restaurante. La fase que más nos dolió fue ver a Roger literalmente rogándole a Lee que reconsiderara. Una vez tras otra, Roger se humilla ante esta porquería de hombre. Finalmente logra que le dé un plazo de 30 días para procurarse un salvavidas. Va a ser interesante ver qué pasa con SCDP como organismo independiente de Lucky Strike. Hasta ahora, la caza (vía Rolodex) por nuevos perros para la garrapatita que es SCDP ha resultado infructuosa. Por el momento, Roger recurre a la mentira: en la reunión de asociados, ante la pregunta del status de la cuenta de Lucky Strike, su respuesta es “1 thumb up”…

Don Draper, de todos los implicados en este episodio, es el que peor lo ha pasado, sin embargo. Todo empieza de maravillas: llama a Sally – que todavía está molesta con él, obviamente, después de que le hizo caso omiso a las señales de neón de que las cosas no andan bien en casa – y le notifica que la llevará el próximo domingo a ver a los Beatles en el Shea Stadium… Don Draper… ¡adóptame! Toda la gritería que hemos escuchado en las grabaciones de las presentaciones en directo de los Beatles se comprimió en una sola voz: la de Sally. Ese fue el punto alto del episodio.

Más tarde en el día, se reúne con Pete Campbell y ejecutivos de North American Aviation. Vemos reportes con muchas barritas negras: clara señal de que el gobierno federal anda cerca. La propuesta incluye el uso de tecnología militar con aplicación en la aviación civil. Parece que finalmente los esfuerzos de Pete van a rendir frutos, claro está, luego de pasar por el debido proceso, tú sabes: el papeleo, background check… [cue scratching record sound] Claro, lo bueno de tener a la eficiente Megan como secretaria es que ella te ayuda a llenar todo ese papeleo y tú ni cuenta te das del esfuerzo. Dos semanas más tarde, Betty está abriéndole la puerta a dos tipos en corbata y chaqueta de colores neutros, y ya sabes qué es la que hay: toda una entrevista acerca de Don Draper, sus afiliaciones políticas (este era el momento en que el Red Scare estaba en todo su apogeo), asociaciones, color de ropa interior, etc… Cuando le preguntan a Betty si ella cree que Don Draper es quien dice ser,  las alarmas en su cabecita de apio se disparan. Llama a Don inmediatamente, y entonces las alarmas en la cabeza de él se disparan – en GRANDE.

El resto del episodio, Don lo pasa en un ataque de pánico casi constante. Va donde Pete y le exige que se encargue de la situación (Pete alega que tiene amigos en la milicia que lo pueden ayudar con lo que sea: background checks, cable TV…) Incluso le dice que, de no encargarse de la investigación que está corriendo, Pete se puede quedar solo corriendo la empresa. El mal rato logra enfermar a Don al punto de fiebre, y Faye lo encuentra en ese estado en la oficina. Le ofrece llevarlo a su apartamento y, ya una vez frente a la puerta, Don (y su paranoica mente) ve dos hombres engabanados acercándose a ellos. El pánico entra en todo su furor y, aunque los hombres terminan siendo dos turistas perdidos, Don termina en cuatro (“on hands and knees”, de nuevo) frente a su inodoro (en esta temporada nos ha tocado ver a Don vomitando bastante … sexy!)

Este momento es crucial en la relación de Faye y Don: él está teniendo una crisis intensa frente a ella, todas las defensas abajo. Eventualmente termina contándole la verdad (redux edition) a Faye y comentándole su preocupación de que el gobierno se percate de las inconsistencias en su documentación y logren identificarlo como desertor de guerra. Faye demuestra en este momento ser mil veces más mujer de lo que Betty siquiera podría soñar con ser. Toma el relato como lo que es: algo que nada tiene que ver con ella, y que simplemente puede resultar en una complicación para Don. Finalmente, pareciera, Don ha dado con la persona que lo acepte como Dick Whitman. Hace algunos episodios, dije que el personaje de Faye no me gustaba mucho, pero, con este simple gesto de solidaridad, se ha ganado mi corazón.

Finalmente, el background check de Don se detiene. Pete renuncia a la cuenta, dándole a los asociados de SCDP y a los ejecutivos de NAA sendas excusas, y ganándose la ira irracional de Roger en el proceso (claro, debe ser estrésico saber que tu gallinita de los huevos de oro se te va y ver que tu compañero acaba de desperdiciar la oportunidad para un reemplazo adecuado). El secreto de Don ha costado 4 millones – y posiblemente la estabilidad económica – de SCDP. Creo que esta ocasión será la última de la cual Don Draper sale ileso de los roces con las consecuencias reales de haber tomado un nombre ajeno.

Como posible toque premonitorio (o a lo mejor, como un perfecto red herring) vemos en la escena final a Megan excusándose a las 8:00PM para salir de trabajar y, donde antes Don no le dirigía un segundo vistazo, de pronto se queda embelesado mirándola mientras ella se retoca el lipstick frente al escritorio. Mucha gente comenzó a especular acerca de la figura de Megan desde que demostró tener una genial compatibilidad con Sally. Yo creo que, si van a continuar con esta línea en la trama, deberían rellenar un poco más el personaje de Megan. Al momento, aunque está en nuestro radar, a duras penas es una sombra, una figura que nos deja demasiado a especular. Se sentiría un poco como la situación con Allison: abrupta, forzada, embarazosa. Sin mencionar que desbarataría lo que Don ya tiene con Faye. No sé si esté lista para ver a Don lanzarse en ese vacío vertiginoso otra vez… pero algo me dice que esa bestia está por despertar nuevamente, justo a tiempo para el desenlace de esta temporada.