La Mesa Redonda 07: Video Music Awards

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Cada dos semanas el equipo editorial de PuertoRicoIndie.com haremos un esfuerzo por ‘reunirnos’ (gracias a la magia de la Internet) para discutir un tema en particular a través del cual puedan compartir sus experiencias, preferencias y sugerencias musicales con nuestros lectores – y que ustedes, en cambio, compartan las suyas a través de la sección de comentarios.  Además de ser un buen ejercicio de escritura para todos, este compartir posiblemente nos sirva para descubrir canciones y obtener nuevas perspectivas sobre artistas que quizás no hayamos considerado anteriormente.

El domingo 12 de septiembre, MTV probó una vez más que aquel canal que hizo a muchos de nosotros en fanáticos de la música popular (o de la música, punto) ya no existe. ¿Por qué seguir viendo los Video Music Awards en la era de Jersey Shore? Para algunos podrá ser tradición, para otros será la esperanza de que ‘Fartman’ vuelva a volar o que la ceremonia retome tan sólo una pizca de la rebeldía que caracterizaba al canal hace más de una década atrás. Lo que empezó como una conversación por Twitter entre los miembros de La Mesa Redonda (y nuestro amigo Rubén, del blog Laser Eater, quien se une a esta edición), pasó a ser tema de discusión para esta edición: nuestros momentos favoritos de los Video Music Awards.

The Smashing Pumpkins – Tonight, Tonight (1996)

@redod (Editor, PuertoRicoIndie.com)

“Tonight, tonight, so bright” decía la canción con la que The Smashing Pumpkins abrió la edición de los VMAs del 1996.  Para aquel entonces, esas palabras no sonaban falsas en los oídos de todos aquellos adolescentes pegados a la transmisión de MTV, pendientes a sus héroes de la música popular.  Billy Corgan lucía un traje astral en referencia a los escenarios espaciales del vídeo para ‘Tonight, Tonight’ – su cabeza tan redonda y pálida como la misma luna.  La banda demostraba la precisión y majestuosidad del tema, ayudados por una orquesta sinfónica.  “Believe, believe in me, believe…”, cantaba Corgan y yo me lo creía.

Esa noche las estrellas se alinearon para los Pumpkins, quienes luego de su memorable apertura a la ceremonia obtuvieron 7 astronautas durante la premiación (1 de estos por el vídeo para ’1979′).  Para poner el dato en contexto, Lady Gaga se llevó 8 premios en la más reciente edición.

Pero más que a esa banda y a las presentaciones en vivo de años anteriores, extraño al canal de vídeos.  En el 1996 competían contra ‘Tonight, Tonight’, clips como ‘It’s Oh So Quiet’ de Bjork (dirigido por Spike Jonze), ‘Just’ de Radiohead, ‘Ironic’ de Alanis Morissette y ‘Big Me’ de los Foo Fighters (el de los anuncios de Mentos).  MTV fue el vehículo principal para el desarrollo de muchos de los directores de cine más respetados hoy en día, como Michel Gondry y Spike Jonze – y la primera exposición de millones de ojos al trabajo de estos artistas.  Los directores de ‘Tonight, Tonight’,  Jonathan Dayton y Valerie Faris, también se unieron a ese grupo con Little Miss Sunshine en el 2006.

Pero ya MTV no se dedica a difundir los mismos placeres, así que voto porque nos ahorremos la alfombra roja y celebremos los próximos VMAs en Youtube.

Green Day / Beastie Boys – Armitage Shanks / Sabotage (1994)

Rubén González (Touch Me Baby) de @lasereater (Editor, Laser Eater)

El pasado domingo 12 de septiembre todo el mundo estaba hablando de los MTV Video Music Awards. Honestamente, yo ni sabía cuando iban a televisar el evento, pero Twitter me mantuvo al tanto. Aunque en verdad no, no me mantuvo al tanto porque no me importó. Sin embargo, lo que hizo fue iniciar una conversación de los viejos tiempos de MTV. Esos días en los que daban Beavis and Butt-Head, Liquid Television, The Head, los hermanos Gallagher de Oasis salían hablando de drogas y ofendiendo a todo el mundo, daban conciertos buenos de una o dos horas y todos los domingos pasaban el mejor show de videos ever: 120 Minutes con Matt Pinfield.

En 120 Minutes fue que escuché por primera vez a Rancid, Sonic Youth, Flaming Lips, Green Day, Tool, Nine Inch Nails, etcétera. Yo no tenía acceso a música que no pusieran en MTV. Para eso tenía como 12 años de edad. El MTV de principios de la década de los años 90 de cierta manera moldeó mi gusto musical y los MTV Video Music Awards eran un evento que disfrutaba. Dándole fast forward 15 años, es un poco triste ver en donde terminó lo que en un momento dado fue una gran fuente de excelente música para la gente sin acceso al “underground”. Por eso aprovecho este espacio para dar tributo a los días bonitos de los VMA’s y compartir los dos performances más memorables para mí: Green Day y Beastie Boys en la edición de 1994.

Pongo los dos porque vinieron de corrido. Terminó Green Day y la tarima dio vuelta y ya estaba Beastie Boys arrancando con Sabotage. Es importante mencionar que la canción que tocó Green Day se llama Armatage Shanks que no salió hasta el 1995 en su disco Insomniac (su mejor producción). Mi hermano y yo pudimos grabar el performance en VHS. Lo veíamos todos los días como mil veces porque no podíamos creer que tuviéramos algo que no estaba todavía disponible en ningún disco.

Finalmente, fíjense como las dos presentaciones matan la liga sin la necesidad de super pantallas, coreografías, entradas épicas ni ningún gimmick narcisista. Ambas bandas tuvieron performances impactantes dependiendo única y exclusivamente de material excelente y energía honesta.

Madonna – Like a Virgin (1984)

@PurpleMixTape (Escritora, PuertoRicoIndie.com)

A lo mejor es obvio escoger este performance de Like a Virgin, pero no se puede ignorar su impacto en la cultura popular. Tampoco puedo ignorar el impacto que tuvo en mí como televidente y futura seguidora de la música de Madonna. Cuando pienso en VMAs de los buenos viejos tiempos, una de las primeras cosas que me vienen a la mente es esa actuación.

En el 1984, mientras mi madre me arrullaba con canciones de cuna, Madonna arrullaba a los televidentes con su himno virginal por excelencia. Este performance fue el que le quitó la virginidad (pun intended) a los VMAs y a sus espectadores en su primer año. Icónico por demás, fue una declaración contundente de que estos premios no serían como los otros. Esto le daría rienda suelta a la extravagancia creativa de muchos artistas al planificar sus actuaciones para ese evento. A la vez, fue la tarjeta de presentación de Madonna, quien seguiría escandalizando al mundo por tres décadas más.

Aunque obviamente no vi esa actuación cuando salió al aire, sí la vi en mi adolescencia en los especiales pre-VMAs que MTV solía hacer en los 90’s para recordar actuaciones pasadas y momentos memorables (¡Cómo extraño eso!). Siempre que lo veía, me quedaba hipnotizada por la manera en que, de forma natural y sin preocupación alguna de que la ligaran, jugueteaba con su traje de novia con abundante tul y su correa de “Boy Toy”, a la vez que cantaba con una voz bien girlie lo “shiny and new” que se sentía.

Claro, está la versión 2003 de ese performance con el threesome musical (and then some) de Madonna con Britney Spears y Christina Aguilera. Fue controversial, con un bizcocho de bodas y un escenario más elaborados, todo producido y requetefríamente calculado. Sin embargo, jamás sobrepasará aquella noche del ’84, en donde bastaron ese primer bizcocho con un letrero gigante del logo de MTV de fondo, un escenario sencillo y la candidez intencional pero genuina y repleta de energía sexual de Madonna para lograr un momento del que todavía se habla 26 años después. Esto es un logro y una de varias situaciones memorables al estilo “in your face” de estos premios; estilo que ahora brilla por su ausencia.

Rage Against The Machine – Testify (2000)

@Sire_Damiano (Escritor, PuertoRicoIndie.com)

Confieso que con la falta de televisión durante estos últimos años ya no sigo ningún programa televisivo. Este tipo de cosa suele pasar cuando te largas a estudiar y ni siquiera el dinero te da para pagar una mensualidad de Cable TV, ni el tiempo te da para verlo. Para cuando estaba en la escuela intermedia y superior, era casi religión reunirnos para hablar de las presentaciones musicales de los VMA’s ese lunes posterior a la presentación del evento. Ahora con YouTube se puede revivir esas presentaciones en las cuáles yo andaba en pañales y muchas de éstas fueron icónicas. De las presentaciones que más suelo acordarme fue cuando Rage Against The Machine – para ese tiempo con la salida de su álbum exitoso The Battle of Los Angeles – toma la tarima de los VMA’s para entonar el furioso tema Testify. Me acuerdo que apenas conocía de esta banda ya que estaba en mis comienzos de escuchar música para cuando yo creía que Limp Bizkit y KoRn era puro rock pesado.

Aquí Zach de la Rocha no desistió de demostrar su molestia con el gobierno y mediante “Testify” pudo exponerlo ante millones de personas. Además, esta fue una de las presentaciones televisiva antes de la banda despedirse por un tiempo e irse en “hiatus”. En estos mismos premios fue cuando Limp Bizkit ganó el mejor video de rock y el bajista de RATM aprovecha para quitarles el momento de celebración trepándose en una de las decoraciones del evento. Ocho años después tuve la oportunidad de presenciar esto en vivo cuando Rage Against The Machine casi destruye el Lollapalooza 2008 en el Grant Park de Chicago. En esto Zach aprovechó para darse un cambio de imagen enseñando su afro.

Nirvana – Rape Me / Lithium (1992)

@reed_rothchild (Escritor, PuertoRicoIndie.com)

La narrativa la conocemos ya: para el 1992 el rock mainstream había dado un súbito giro hacia un ‘nuevo’ sonido. El hair metal de bandas como Poison y Motley Crue se había convertido en un chiste y sólo quedaban bandas inmensas como Guns N Roses, Metallica, U2 y Aerosmith para hacerle frente a la onda arrasadora del grunge. Nirvana fueron nombrados líderes de facto de este movimiento cuando su sencillo “Smells Like Teen Spirit” se convirtió en el himno oficial de la generación X y desató toda la subcultura alternative que prevaleció durante los ’90 (piensen en camisas de franela, coffee shops, y heroina). Esa subcultura entonces se convirtió en chiste y surgió una nueva modalidad para llenar el vacío. Y así sucesivamente.

Sin embargo en el ’92 el grunge todavía estaba en ascenso. MTV, la radio y la prensa musical jugaron un papel importante en promover el movimiento. Pero nadie le preguntó a Cobain y amigos si querían ayuda. Su performance durante los VMAs ese año recogió todo lo que había que saber sobre la banda. Entonaron primero la canción Rape Me aunque, supuestamente, los ejecutivos de MTV no querían que la tocaran. Luego comenzaron con Lithium. Kurt balbuceo par de estrofas, el sonido del bajo estuvo ausente y hubo varios destiempos, pero nada de eso importó. Los balbuceos le otorgaban más importancia a los gritos del coro y ver a Dave Grohl como un animal en la batería sobrepasó cualquier error técnico que pudieron haber cometido. Personas al garete se treparon a la tarima y participaron del ya desaparecido – pero antes muy popular – stagediving.

Más que todo eso, la presentación se convirtió en legendaria por su final. Krist Novoselic lanzó su instrumento al aire e intentó atraparlo pero le cayó directo en la cabeza. Mientras él tambaleó por el escenario, Cobain atacó a los amplificadores con su guitarra. Grohl destruyó su batería antes de tomar el micrófono y comenzar a saludar sarcástimente a Axl Rose, una superestrella del rock quien anteriormente había tenido problemas con la banda.

Por desafiar a MTV, por tripearse a Axl, por destruir el set y por definir – aunque accidentalmente- a una generación, Nirvana es mi memoria más intensa de los VMAs.

Pearl Jam – Jeremy (1992)

@joeprog (Productor General, Frecuencias Alternas)

Sobre los Video Music Awards del 1992 podría escribir acerca de cualquiera de los artistas que participaron. Uno de los VMA’s mas sólidos en la historia del canal, fue donde más evidente se hacían las diferencias entre los géneros musicales que MTV tenía en circulación en el momento: fue el año de U2 y su Zoo TV en directo desde Detroit, MI (donde Bono se creció como “frontman”), Eric Clapton y su “comeback” con Tears In Heaven, Red Hot Chili Peppers y su orgía carnavalesca interpretando Give It Away, Guns N’ Roses y Elton John con la épica November Rain, En Vogue con Free Your Mind, y todo esto sin restarle mérito a Nirvana con su desafiante y caótica versión de Rape Me/Lithium. Ah, y Def Leppard, pero eso fue un desastre.

Pero la que mas resaltó para mi de ese dia fue Pearl Jam y su interpretación de lo que se ha convertido en su sencillo mas importante, Jeremy. Es curioso, ya que visualmente no es la más impactante, ni la más “tight” a nivel musical de las presentaciones. Pero esa noche vi a una banda que sencillamente irradiaba pura energía con cada acorde y cada nota. Ese “performance” fue el que solidificó mi amor por su música.

En ese tiempo yo sólo era un cachorro de rockero alternativo, cuando me movía entre los mundos del heavy metal y el grunge. El hair metal glamero de mis años de juventud se hacia cada día mas irrelevante a mis oídos. Había descubierto otros extremos, metales más pesados, pero sentía esa necesidad por otros matices sonoros que acompañaran mis caminatas a la escuela y mis tiempos de ocio. Llegó a mi vida el grunge de los rockeros de Seattle y nada fue igual. Y claro, como muchos de esa época mi introducción a estas bandas fue de la mano de MTV. Conocí por ellos a Nirvana, Alice In Chains, Soundgarden y Pearl Jam, y gracias a las revistas de música del momento, otros como Screaming Trees, Tad, Mudhoney y Mother Love Bone. Un rock mas visceral, que no se preocupaba por chicas y carros y si por el gritarle a la sociedad su descontento con ella. Gente que se sentía como yo.

Esa noche, entre vestigios del stadium rock clásico, los últimos cartuchos del hair metal y el R&B que en un futuro se apoderaría de MTV, Pearl Jam, cuan trovadores de antaño, llevaron al Pauley Pavilion de UCLA, y a televisores alrededor del planeta, la historia del niño llamado Jeremy y el día que “habló en clase”. Dieron testimonio del poder del rock and roll genuino, que viene de adentro y se proyecta al mundo, y toca las vidas de los que los escuchan.

Empresario, escritor, productor y diseñador radicado en San Juan, Puerto Rico. Fundador y Editor-en-jefe de Puerto Rico Indie. Si tuviese que vivir por el resto de su vida escuchando solamente cinco discos, en estos momentos seleccionaría: "Fabulosos Calavera" de Los Fabulosos Cadillacs, "Girlfriend" de Matthew Sweet, "Marquee Moon" de Television, "Lateralus" de Tool y "Staring At The Sea" de The Cure.