La Mesa Redonda 06: September 11

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Foto: idovermani via flickr

Cada dos semanas el equipo editorial de PuertoRicoIndie.com haremos un esfuerzo por ‘reunirnos’ (gracias a la magia de la Internet) para discutir un tema en particular a través del cual puedan compartir sus experiencias, preferencias y sugerencias musicales con nuestros lectores – y que ustedes, en cambio, compartan las suyas a través de la sección de comentarios.  Además de ser un buen ejercicio de escritura para todos, este compartir posiblemente nos sirva para descubrir canciones y obtener nuevas perspectivas sobre artistas que quizás no hayamos considerado anteriormente.

El tema para esta semana es September 11, fecha que indudablemente marcó de alguna forma a todo el planeta. Le damos la bienvenida al equipo de Cassette Grabao, Juanluís y Orlando, que se unen al resto del panel usual para compartir la música que les remonta a esta fecha. Acompañamos mientras te ayudamos a NEVER FORGET!

Godspeed You! Black Emperor – Moya

@joeprog (Productor General, Frecuencias Alternas)

Al recordar los eventos del 11 de septiembre, la inevitable memoria a la que recurrimos, la primera pregunta que casi siempre nos hacemos es: ¿Dónde estabas en ese momento?

Yo trabajaba.  Ese martes, hacía el final de mi turno de “overnight” en Borders, y había acomodado los nuevos discos que saldrían ese día.  Recuerdo que compré el disco en directo de Dream Theater que salió ese día, Live Scenes From New York, el cual tenía un arte que parecía presagiar los eventos, con una silueta del horizonte neoyorquino, incluyendo las Torres Gemelas, en fuego.

Lo primero que pensé al escuchar que “un avión se estrelló contra un edificio en Nueva York” fue que “alguien había visto Fight Club demasiadas veces y se tostó”.  Luego, mientras veíamos las noticias del dia en el pequeño televisor de la sala de almuerzo para empleados, un terrible sentimiento, un pesar macabro, se apoderaba de todos los compañeros que seguían llegando a la sala, abandonando sus posiciones dentro de la tienda.  Aún cuando vivimos días oscuros después del 11 de septiembre, la tristeza colectiva y el asombro por lo ocurrido está un sin paralelo en mi vida.

Gracias a unos compañeros de trabajo, para ese tiempo acababa de descubrir la música del colectivo canadiense Godspeed You! Black Emperor (o GY!BE). Siendo fanático del rock progresivo desde joven, los sonidos y arreglos sinfónicos en el rock siempre me han llamado la atención, pero de la manera que GY!BE los ejecuta, era algo completamente nuevo para mí.  Fueron mi introducción al genero del post-rock, donde no hay casi palabras y las melodías son el propulsor principal, creando vastos planos atmosféricos y llevando al escucha a experimentar una vasta gama de emociones.

En los días anteriores al 11, había escuchado algunos de sus álbumes mientras organizaba la mercancía que me tocaba rellenar y acomodar en el piso de venta del trabajo.  La naturaleza orquestral de las piezas de GY!BE, descubrí, me ayudaban a concentrarme y hacer el trabajo más llevadero.  Una de las que más me llamó la atención fue su EP del 1999, Slow Riot For New Zerø Kanada, que consta de solo 2 temas, y cuya carátula consta de unos enigmáticos caracteres hebreos en un fondo marrón.  La simpleza del arte lo hizo instantáneamente interesante para mi. “This is SERIOUS BUSINESS”, pensé.

Una de esas 2 piezas, Moya, se convirtió en mi pieza favorita, precisamente porque no sólo me recuerda muchos sucesos que ocurrieran en mi vida para esa época, pero cómo me sirvió de banda sonora para apaciguar la ansiedad que sentía por lo ocurrido en Nueva York, y por consiguiente, en el mundo.  “Moya” es, para mí, la definición de sublime: como crece el arreglo, como carga en el ese sentimiento de pesadumbre, una premonición de que nada será igual al concluir la pieza, y la tristeza de que, en efecto, termina de manera caótica, con melancolía, pero con certeza de que se ha sobrevivido algo que te marca para siempre.

Mucho tiempo después aprendí que las letras en el arte del disco han sido traducidas como una frase hebrea, Tohu va bohu que significa, entre otras cosas “vacío, sin forma”, y viene de las escrituras de los libros de Genesis y Jeremías.  En el arte del disco se destaca el siguiente pasaje:

23 I beheld the earth,
And, lo, it was waste and void;
And the heavens, and they had no light.
24 I beheld the mountains, and, lo, they trembled,
And all the hills moved to and fro.
25 I beheld, and, lo, there was no man,
And all the birds of the heavens were fled.
26 I beheld, and, lo, the fruitful field was a wilderness,
And all the cities thereof were broken down
At the presence of the LORD,
And before His fierce anger.
27 For thus saith the LORD:
The whole land shall be desolate;
Yet will I not make a full end.

Ciudades rotas por el coraje del SEÑOR.

Depeche Mode – Enjoy The Silence

Juanluís de @cassettegrabao (Escritor, Cassette Grabao)

Juanluís se atreve a decir:

Estaba en la clase de química de missi Quiñones cuando llega un nene corriendo a la puerta gritando que había empezao la guerra. Todos pensamos que era un chiste y nos burlamos de él, fue ahí cuando el celular de la missi sonó y le confirmaron la noticia. Estados Unidos estaba bajo ataque. Las clases se suspendieron por lo que quedaba de día. Algunas nenas empezaron a llorar y yo, como vivía al lao de la escuela, corrí pa’ casa. Llegué a tiempo para escuchar a mami gritar cuando se cayó la segunda torre.

Pregunté que había pasado, pero mami no me contestó. La voz del noticiero me lo explicó, mientras repetían una y otra vez las imágenes de los aviones chocando con las Torres Gemelas. Durante todo ese día, el silencio fue el sonido predominante. Mami no dijo una sola palabra. Siempre me ha gustado el silencio, pero desde ese momento lo aprecio aún más. El que el silencio fuera tan necesario para mi madre en ese momento fue algo hermoso. Y más hermoso aún fue que todos se lo respetáramos. Qué más podíamos hacer, su hermano trabajaba en el piso 78 de la torre sur.

Porque todos los 11 de septiembre me recuerdan a aquel silencio necesario para mi madre. Porque el video de esta canción se grabó en las Torres Gemelas. Porque la letra refleja muy bien el sentimiento que ese día reinó en mi casa y estoy seguro que en muchas otras más.

“Words like violence
Break the silence
Come crashing in
Into my little world
Painful to me
Pierce right through me
Can’t you understand
Oh my little girl”

The Shins – So Says I

Orlando de @cassettegrabao (Escritor, Cassette Grabao)

Orlando se atreve a decir:

Dos minutos y cuarenta y nueve segundos de buena música y una posible introducción a la clase de CISO o Historia mundial contemporánea de escuela superior si tuviste la dicha de no toparte con una maestra que, a la pregunta de quién fue Winston Churchill, contestaba: “me parece que fue un presidente de los EE.UU” (true story).

Precisamente en esa clase y con esa maestra me encontraba cuando en la radio se escuchó a un tipo llamando y diciendo que una torre gemela había explotado. En un comienzo, los locutores creyeron que se trababa de una broma (era un programa mañanero de FM) e hicieron uno que otro comentario estúpido/jocoso hasta percatarse de la seriedad del asunto. La segunda torre colapsa. El resto.

Escojo esta canción porque alberga un pesimismo que creo que jamás podemos darnos el lujo de perder. En pocas palabras, dice que el comunismo no sirve, que el capitalismo tampoco y que las utopías no pueden existir porque perderían su significado. En un contexto más amplio, habla sobre la imposibilidad de avanzar como especie por algún impulso primal y autodestructivo de jodernos. Therefore, “send us back to the drawing board”.

Antes del 9/11, los días históricos estaban en los veintipico de tomos de una enciclopedia roja que mami había comprado por catálogo. Aquello de leer sobre Hiroshima y Nagasaki, la invasión a la playa de Normandía o el Holocausto era reafirmar que esas cosas no pasaban ya, al menos no así, no dignas de hasta el más desinformado libro de historia. Poco a poco uno se va dando cuenta de su ingenuidad…pero pues.

En una nota más ligera, el video de la canción es protagonizado por pingüinos animados en computadora.

System of a Down – Chop Suey!

@redod (Editor, PuertoRicoIndie.com)

“(I don’t think you) trust in my self-righteous suicide.”

Así decía Chop Suey!, el primer sencillo del disco con más ventas en los Estados Unidos para la semana del 11 de septiembre de 2001. Otra de las mil casualidades musicales que surgieron durante esas semanas (cuando Enrique Iglesias nos decía enfáticamente “I can be your hero baby” y Ryan Adams cantaba “The world won’t wait and I watched you shake / But honey, I don’t blame you / Hell, I still love you, New York” en su ‘New York, New York’).

La semana anterior System of a Down se preparaba para dar un concierto gratis para sus fanáticos en celebración del lanzamiento de su segundo disco, Toxicity. Al presentarse alrededor de 10,000 personas al evento – muchas más de las 3,500 para las cual estaba capacitado el local – la policía decidió cancelar el evento. Cuando agentes pasaron a remover de la tarima un letrero que leía ‘System of a Down’, la masa de gente estalló en un motín de seis horas que resultó en la destrucción de $300,000 de equipo de la banda y varios arrestos. Dónde habrán estado esos agentes cuando Bush y su letrero de ‘Mission Accomplished’…

Probablemente todo se hubiera evitado si la policía actuaba con más juicio y permitía a la banda tocar o al menos dirigirse a su audiencia. Obviamente, en lugar de tomar las medidas necesarias para evitar un incidente similar en el futuro, se canceló la aparición de los músicos en una tienda al día siguiente. Los intentos subsiguientes de censurar a System por sus letras políticas tuvieron poco éxito – habían minado con destreza el descontento nacional por el gobierno que persiste hasta el día de hoy.

Pero como es justo recordar cada 11 de septiembre, muchas veces ignoramos las señales de peligro obvias y actuamos sin sentido durante el manejo de la situación.

La Ley – Tejedores de ilusión

@PurpleMixTape (Escritora, PuertoRicoIndie.com)

Lo primero que pensé cuando supe que el tema era septiembre 11, fue en recordar qué música escuchaba para esa fecha.  En ese entonces, acababa de entrar al cuarto año de escuela superior.  Mi mayor preocupación era que me aceptaran en la universidad y empezar a definir mi futuro.  Por otro lado, mi transición a un mundo más real comenzaba, y con ello una transición musical.  Fui interesándome por letras con más contenido y por los sonidos del rock en español.  Lo menos que imaginaba es que uno de los eventos más tristes y controversiales en la historia formaría parte de esas transiciones.

A principios de septiembre del 2001, se lanzó el disco unplugged de La Ley, el cual despertó mi interés por esa banda.  Me obsesioné con ellos (aunque ahora casi ni los escucho) y exploré su discografía.  Tejedores de ilusión fue una de las canciones que más escuchaba en aquel entonces.  Casi como si fuera un himno, nos dice que “un nuevo día vendrá / y cantaremos”, mensaje que en el 11 de septiembre parecía imposible, o por lo menos para mí.  A mis 17 años, pensé que jamás se volvería a crear música nueva, que ya nadie reiría y que las cosas no volverían a ser iguales (¿será también porque ese día MTV puso videos todo el día en vez de maratones de “The Real World”?).

Sin embargo, con el paso del tiempo vimos que “la vida sigue igual”, tal y como reza la canción en forma de lamento, la cual también critica a los religiosos conservadores.  A pesar de lo sucedido en septiembre 11 y de sus consecuencias, todo lo demás sigue como si nada.  La música se sigue creando (¡qué gran alivio!), todo el mundo ríe, MTV siguió demostrando que sólo pasa videos cuando ocurre una tragedia mundial (único otro ejemplo: la muerte de Michael Jackson) y todo prácticamente sigue igual.

Wilco – Jesus, Etc.

@pulgui (Escritor, PuertoRicoIndie.com)

“Tall buildings shake voices escape singing sad sad songs…” Las imagenes que resultan del escalofriante (y muy apto tema para esta mesa redonda) Jesus, Etc. de Wilco aún me estremecen como si fuera la mañana del 11 de septiembre del 2001.  En “Jesus, Etc.”, Jeff Tweedy nos regala uno de sus más íntimos momentos de su genio- balanceando el nefasto resultado de las relaciones condenadas a un fin con la esperanza del presente.  Ofrece las estrellas como un sol poniente, el placer y fatalismo de un último cigarillo, edificios que se sacuden de un lado a otro, todo entrelazado por un agridulce violin que serpentea hasta devolvernos al comienzo luego de sacarnos de órbita.

Es increíble como ha evolucionado el significado de “Jesus, Etc.” tras los eventos del 11 de septiembre y el místicismo (y mito) que la acompaña.  Tras contínuos problemas con la casa disquera para distribuír el disco, Wilco planifica lanzarlo por cuenta propia y deciden en la fecha del 11 de septiembre del 2001.  Otros obstáculos se interponen en el camino del lanzamiento por lo cual la banda pospone una vez más la fecha del mismo.  Para el 18 de septiembre, apenas una semana después de los eventos de 9/11, Wilco comienza a “stream” el disco Yankee Hotel Foxtrot (y por ende “Jesus, Etc.”) en su portal debido a unas versiones piratas que aparecen en la red.

Es injusto dejar a un lado la emblemática caratula que hereda el disco para su lanzamiento oficial ya que aparecen las torres de Marina City de Chicago (torres gemelas) y añaden un punto final a la inevitable conexión entre el tema (y disco) y la tragedia historica que presenciamos en aquel entonces.

El tema de por sí tiene un efecto calmante – como el tomarse un tranquilizante después de un evento traumático…  Fue un balde de agua fría en medio de una pesadilla…  Una melodía que suplantó el perpetuo ruido de las noticias que se escuchaban de fondo.  Pasaron años antes de que escuchara la canción nuevamente.  Resucitó de manera repentina en una compilación que hicimos mis amigos y yo para Thanksgiving en el 2004 (25 de noviembre) y que ahora toma un nuevo significado.  Sigue evolucionando con el pasar del tiempo y continuará existiendo como uno de mis temas favoritos del voluminoso catálogo de Wilco.

LCD Soundsystem – New York, I Love You, But You’re Bringing Me Down

@Sire_Damiano (Escritor, PuertoRicoIndie.com)

Me acuerdo que estaba en intermedia para cuando sucedió una de las acciones más macabras que pude presenciar por la televisión.  Las películas son capaces de crear situaciones como estas e insensibilizarnos muchas veces pero nada como observar como dos aviones estrellan contra lo que fue uno de los símbolos icónicos de la nación norteamericana.  El 11 de septiembre hace un “bookmark” en la historia estadounidense provocando así comparar el estado de la nación antes y después de este suceso.  Mi primera vez en Nueva York fue una caminata intensa y de lo más que me acuerdo fue la venta masiva de souvernirs con el famoso “I Love New York”.  Al parecer, este famoso slogan no caló profundo en los corazones de los que ejecutaron tal acción.

Para esta edición me fue oportuno escoger el corte New York, I Love You But You’re Bringing Me Down de álbum Sound of Silver de la banda LCD Soundsystem.  Sí, me di cuenta que volví a usar a LCD Soundsystem en La Mesa Redonda.  Esta canción fue hecha para el 2007 y en ésta James Murphy expresa sus preocupaciones por el efecto de la gran manzana en su vida emocional.  James dice: “New York you’re safer, and you’re wasting my time”, y en cierto punto puede tener razón desde lo sucedido ya que se ha tratado de mantener una mayor seguridad en la ciudad.  Pero la canción sigue mostrando cómo la energía de esta ciudad puede destruirlo al igual que hacerlo sentir bien.  Atando esta canción a los sucesos ocurridos el 11 de septiembre me atrevo a decir que los residentes de tal ciudad pudieron exclamar en su mente: “New York, I Love You But You’re Bringing Me Down” por la mucha carga emocional que ocurrió durante ese año.

Victor Jara – Ni chicha ni limoná

@reed_rothchild (Escritor, PuertoRicoIndie.com)

En Chile, el 11 de septiembre tiene un significado muy diferente al que tienen los estadounidenses. 28 años antes del nebuloso ataque a las Torres Gemelas y el Pentágono, se dió un golpe de estado por parte de las fuerzas armadas de Chile para derrocar el gobierno democráticamente electo de Salvador Allande. La complejidad de la situacion política del país para ese entonces nunca se ha puesto en duda. Tampoco se ha puesto en duda la complicidad por parte del gobierno americano y varias compañías multinacionales; ni hablar del equipo de economistas y demás participantes. Pero eso es tema para otro momento.

Victor Jara – poeta, dramaturgo y cantautor – fue una de las víctimas más famosas de ese terrorismo de estado. Fue capturado en la universidad, torturado por varios días en el estadio de Santiago (que actualmente lleva su nombre) y finalmente asesinado el 16 del mes. Ni chicha ni limoná es de sus composiciones más reconocidas. La comparto con ustedes por aquello de variar la cosa.

Joan Manuel Serrat y Pablo Milanés – Yo pisaré las calles nuevamente

@eldifusor (Productor General, Frecuencias Alternas)

Antes de que existiera September 11, existió el 11 de septiembre. 28 años antes de que la fecha fuera significativa para Estados Unidos, lo fue para Chile. Dos sucesos diferentes y para muchos no comparables. Uno fue la caída tangible de un gobierno, otro fue la caída simbólica de un país. En uno la humareda salía del interior de un edifico icónico, mientras que en el otro la historia se apropiaba de edificios que se convirtieron en humo.

Sin embargo, 28 años no pueden separar lo que une a estos 11 de septiembre: el dolor. El dolor que nace de la perdida. El dolor que nace de la derrota. El dolor que nace de una brutal perdida. En Chile se perdió un proyecto. En Estados Unidos una idea. Que el proyecto chileno estuviera basado en una idea y que la idea estadounidense fuera producto de un proyecto contraria a la otra idea, sólo nos demuestra que el dolor trasciende todo. Es por eso que esta canción que escribió un cubano pensando en un chileno que logró enemistarse con un sector importante de estadounidenses, toma hoy en día unas dimensiones simbólicas que estoy seguro jamás fueron pensadas por su autor.

Un niño jugará en una alameda
y cantará con sus amigos nuevos,
y ese canto será el canto del suelo
a una vida segada en La Moneda.

Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes.

Que estas dos estrofas finales, tan precisas y tan ancladas a su tema, puedan transplantarse con facilidad al September 11 cambiando La Moneda por las Torres Gemelas y a Santiago por Nueva York, habla muy elocuentemente sobre como la muerte en grande nos une a través del dolor. Esa necesidad de detenernos y llorar por los ausentes es la misma en Chile en el ’73 y en el Nueva York de 2001. Esto nos enseña que aunque las ideas y proyectos que ambos sucesos representan están a lados opuestos, los mueve lo mismo. Y si esa lección es interesante, lo que nos develan las estrofas anteriores es mas provocador.

Yo unido al que hizo mucho y poco
al que quiere la patria liberada
dispararé las primeras balas
más temprano que tarde, sin reposo.

Retornarán los libros, las canciones
que quemaron las manos asesinas.
Renacerá mi pueblo de su ruina
y pagarán su culpa los traidores.

Estas son dedicadas al sentimiento de reivindicar las muertes. Son prueba dura de lo fácil que es seguir cometiendo los actos que se denuncian. Sacar el arma y que paguen sus culpa los traidores… todo en pos de retomar lo que se perdió. Así como el dolor lo podemos compartir, compartimos también la necesidad de aplacarlo a través de la venganza. ¿Quiénes entonces son los ausentes y por qué los lloramos? ¿No somos acaso todos potenciales ausentes y potenciales traidores? Escuchar esta canción e imaginarla en todos los posibles 11 de septiembre es un ejercicio necesario para comenzar a explorar posibles respuestas a estas preguntas. Si se aventuran al experimento solo les garantizo una cosa: estas respuestas jamas serán bonitas…todas serán igual de feas que nuestros 11 de septiembre.

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Milagro que nadie escogió ESTO.

Empresario, escritor, productor y diseñador radicado en San Juan, Puerto Rico. Fundador y Editor-en-jefe de Puerto Rico Indie. Si tuviese que vivir por el resto de su vida escuchando solamente cinco discos, en estos momentos seleccionaría: "Fabulosos Calavera" de Los Fabulosos Cadillacs, "Girlfriend" de Matthew Sweet, "Marquee Moon" de Television, "Lateralus" de Tool y "Staring At The Sea" de The Cure.