Mad Men Season 04 Ep 06: Waldorf Stories

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@dianadhevi comparte con PuertoRicoIndie.com sus pensamientos sobre lo acontecido en la cuarta temporada de la excelente serie de AMC sobre una agencia de publicidad en los 1960′s, Mad Men, semana tras semana.  Comparte tu opinión acerca del episodio (y la serie en general) abajo en los comentarios y contribuye a la discusión.

Mad Men Season 04 Ep 06: Waldorf Stories

What goes around, comes around… “Waldorf Stories” nos presenta “the circle of life” en Sterling Cooper Draper Pryce, comenzando con el mísero escombro que entra por la puerta mendigando una oportunidad de trabajo, y terminando con el rey destronado que contempla su reino con una irremediable nostalgia.

En el medio de estos dos extremos está Peggy: en esta ocasión la vemos con mayores dificultades que nunca para afianzar su lugar en una industria dominada por los hombres. Stan Rizzo es el nuevo director de arte en SCDP, y resulta ser el personaje más descaradamente machista que ha cruzado la pantalla durante la serie. Trata a Peggy como si fuera su secretaria y la somete constantemente a intimidaciones que oscilan entre el hostigamiento sexual y el desprecio. Ante la queja de ella acerca del comportamiento de Rizzo, Don dictamina que ella es quien debe amoldarse al estilo de trabajo de Rizzo ya que él tiene mayor experiencia. El machismo triunfa una vez más en Mad Men.

Eventualmente, Peggy establece mayor confianza con Stan y le comenta su incomodidad con la forma de otorgar los créditos en la compañía: a SCDP se le ha nominado para un premio Clio por su campaña de Glo-Coat (la del niño vestido de vaquero), y Don Draper se lleva toda la gloria. Peggy alega que gran parte de la idea fue de ella, lo cual no es posible determinar con la información que nos han dado, pero deja espacio para la duda. Más claro no puede quedar que la devaluación de Peggy en su ambiente de trabajo está comenzando a tomar matices más subidos, y su resentimiento por ello está burbujeando muy cerca de la superficie. Valdrá la pena ver de qué forma buscará destacarse (o, alternamente, estallar como bomba) sobre la escala de valores que rige a SCDP. Al menos en este episodio, logra una pequeña victoria sobre su torturador Rizzo al demostrarle que sus posturas de “liberación sexual” (esa liberación sexual de revistas porno y desnudez gratuita) son de la boca para afuera. Es un momento en pantalla un poco chocante (sabía de la existencia de los granny panties, pero ¿granny bras?) y muy gracioso, definitivamente una de esas escenas que se quedan con uno.

Otro punto medio en los estratos de SCDP es Peter, quien decide plantarse como macho alfa por encima del recién regresado Ken Cosgrove (¿dónde está Kinsleyyyyy?). Definitivamente, ésa es una riña que nunca perderá potencia. Lo triste del caso es que mientras más se aferra Peter a su rencor contra Ken, más pierde de vista lo que debería ser su enfoque real en SCDP: refinar su trabajo y hacerse invaluable e indispensable.

La estampa del rey la ocupa Roger Sterling, a quien vemos al principio del episodio dictando sus memorias. Está atrapado en rememoración constante y en un sentimiento de gradual caducidad, algo cuyo comienzo pudimos adivinar desde su ataque cardíaco. Ahora Roger se cuestiona el valor de su función en la empresa y podemos leer en su rostro que poco a poco se está sintiendo más desechable.

Ahora bien, la verdadera tuerca que gira la rueda de la vida en este episodio es nuevamente Donald Draper. Lo vemos al principio del episodio entrevistando, en tandem con Peggy, a Danny Siegel. Al abrir su portafolio, se descubre una hilera absurda de anuncios que son todos, sin excepción, variantes de “the cure for the common cold” (“el remedio para el catarro común”). El portafolio queda coronado con la inclusión de anuncios viejos productos de Sterling Cooper, y no es hasta que Don le cuestiona a Danny acerca de éstos que Danny admite que son meramente anuncios que él admira. Es un portafolio tan patético como quien lo presenta. Danny menciona a Roger Sterling como su referencia, y luego nos enteramos de que toda esta charada se da a lugar simplemente porque Danny es primo de Jane, la esposa de Roger. Esto no evita que Roger y Don compartan una sesión de burlas a expensas de Danny. Es entonces, tan pronto Don se marcha de la oficina de Roger, que vemos un flashback sumamente interesante acerca de cómo Don y Roger se conocieron.

Don era un simple asociado de ventas en una tienda de abrigos de piel, y Roger era un cliente buscando el regalo perfecto para una dama – eventualmente descubrimos que esta dama es la propia Joan Harris: estamos presenciando el inicio de la adorable e ilícita relación entre Roger y Joan. Un afiche en la pared capta la atención de Roger, aunque no por las razones correctas (puntos extra para quien pudo reconocer a Betty como la modelo del afiche … más puntos extra para quien recuerda la historia de cómo Betty conoció a Don por su trabajo como modelo de abrigos de piel). Don ofrece sus servicios como copywriter, Roger lo rechaza tajantemente, y así comienza una hermosa relación bastante similar a lo que ocurre entre Danny y Don muchos años más tarde. Don es el underdog en este flashback: haría lo que fuera por una oportunidad de trabajo, y Roger no ve el potencial en él, está empotrado en su puesto importante con su prestigio y fama por ser parte de una gran empresa de publicidad. Eventualmente, Don termina lográndose un puesto en Sterling Cooper por medios dudosos: se lleva a Roger a beber martinis y, presuntamente, 10 tragos más adelante, tenía su oferta de trabajo. Ahora es Don quien no ve el potencial en Danny, y aunque no podemos comparar la ingeniosidad de una línea como “Why wait for a man to buy you a fur coat?” con “the cure for the common …whatever”, tampoco podemos fallar en ver el paralelo entre ambas situaciones.

Don se está convirtiendo poco a poco en el nuevo Roger Sterling: su prestigio está en la cumbre, y no hay otro lugar a dónde ir sino en descenso. Se reúne con los ejecutivos de Life Cereal tan pronto sale de la ceremonia de los Clio – visiblemente ebrio y en una nube de euforia – y procede a presentar su propuesta, la cual no es bien recibida por los ejecutivos. Don entonces hace algo que probablemente nos deja a todos fríos del terror: se sienta delante de ellos y empieza a lanzar diferentes líneas (taglines) como opción alterna. Uno detrás de otro, cada uno de los lemas es más patético que el anterior, hasta que llega a “Life: the cure for the common cereal”. Los ejecutivos de Life – un grupo de idiotas no muy imaginativos, por lo que pude apreciar – quedan encantados con esta última propuesta, y el prestigio y respeto propio de Don quedan desvencijados en el suelo. Fue triste ver la desesperación en el rostro de Don, una emoción que rara vez manifiesta, pero que se ha convertido en el motor de su vida recientemente. Rogué por que este no manejara su vida laboral también, pero aparentemente el espiral de desgracias de Don ya está completo. El plagio de una idea – y para el colmo una mala idea – acaba de lanzar por el barranco la carrera profesional de Don. El ciclo se completa cuando Danny se niega a venderle el lema o a trabajarle sin contrato (freelance). Don se ve obligado a otorgarle a Danny lo que tanto vino rogando: un lugar de trabajo en SCDP.

De más estaría analizar los amoríos en serie de Don. La tragedia de la vida de Don queda perfectamente resumida en la transición sin pausa de un viernes en la noche, cuando se acuesta con una mujer de cabello negro el viernes en la noche y se levanta el domingo en la mañana al lado de una mesera rubia (y a decir verdad, bastante fea). Cabe mencionar que, en el proceso de perder un día, termina fallando a una cita con sus hijos. No obstante, nos estamos empezando a acostumbrar a los excesos en la vida de Don, y situaciones como la descrita son de esperarse. Preocupante es sin embargo que su última conquista (la mesera rubia) lo llamara por su nombre real (Dick). Esto es lo que se puede llamar “a new low”: la máscara de Don Draper se está resquebrajando poco a poco. Cuando Don Draper toque fondo, estoy segura que quien único podrá emerger de ese desastre será Dick Whitman.