Mad Men Season 04 Ep 02: Christmas Comes But Once a Year

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@dianadhevi comparte con PuertoRicoIndie.com sus pensamientos sobre lo acontecido en la cuarta temporada de la excelente serie de AMC sobre una agencia de publicidad en los 1960′s, Mad Men, semana tras semana.  Comparte tu opinión acerca del episodio (y la serie en general) abajo en los comentarios y contribuye a la discusión.

Mad Men Season 04 Ep 02: Christmas Comes But Once a Year

Llegó la Navidad nuevamente al universo de Mad Men pero, en esta ocasión, tiene un tono de torpeza agridulce. El episodio nos da la bienvenida con una bofetada de esta agridulzura encarnada en la carta de los niños de Don Draper a Santa Claus / Papá. El contenido de la carta es adorable, y nos toma un poco por sorpresa – en lo personal, me desgarró el corazón – la despedida de Sally diciendo que lo que realmente quisiera para el día de Navidad es a su papá en su casa, pero que sabe que no va a ser posible.

Sterling Cooper Draper Pryce (SCDP) ha estado en aprietos económicos, y la fiesta navideña no iba a ser la excepción: aparentemente el plan era una reunión sencilla, lo cual se fue por la borda tan pronto Lee Garner Jr. (cabecilla del cliente #1 de la compañía, Lucky Strikes) asoma sus intenciones de asistir a la fiesta. La escena completa de la fiesta, ajustada a un tono generosamente hedónico para beneficio de Garner, es el punto más incómodo de todo el episodio. Tenemos al reparto completo de nuestros “mad men”, nuestros ejecutivos badass, humillándose y corriendo a atender a su mayor cliente como si el mismo fuera un matón de escuela superior. Aparentemente, algunas dinámicas nunca cambian. El punto de sorna más doloroso es Roger Sterling: aún no entiendo por qué Lee Garner la ha agarrado con él, al punto de recordarle públicamente su ataque cardíaco y marcar territorio solapadamente con su esposa, Jane (ese súbito agarre por la cintura, a pesar del machismo predominante de la era, fue un gesto muy a lo macho alfa de parte de Garner).

Por otro lado, tenemos a un Don Draper perdido en su papel de casanova. Aparentemente se embriaga con una frecuencia alarmante, y automáticamente trata de enredarse con la primera mujer que le muestre un poco de compasión. Su nuevo patrón de conducta queda bien evaluado por uno de los nuevos empleados al decir “He’s pathetic.” Ciertamente, no es lo que usualmente pensamos de Don, pero aparentemente la soltería lo ha llevado poco a poco a un punto de desesperación silente que sólo expresa a través de una fría sexualidad. En esta ocasión se nos presentaron algunas opciones de quién sería la próxima conquista de Don: la psicóloga Faye Miller, quien queda temporeramente intrigada luego de que él evadiera su presentación acerca de la evaluación psicológica aplicada al mercadeo; su vecina enfermera, Phoebe (la palabra que me viene a la mente es “neumática”, en honor a Aldous Huxley); y su secretaria, Allison. No podemos sino retorcernos en nuestro asiento cuando vemos que Don finalmente termina acostándose con Allison – si “acostarse” siquiera es la expresión, ya que todo el asunto se logró en el sofá y sin siquiera quitarse la ropa. Cualquiera con dos dedos de frente sabe que esto es una mala idea, y Don la ha tomado de lleno. Al día siguiente, él evita tocar el tema por completo y Allison queda, como es de esperarse en una chica típica de su época, desencantada. Ni siquiera el bono de $100 en efectivo logró animarla un poco. Me sospecho que más bien lo sintió como una bofetada a su dignidad.

Tenemos de regreso a Freddy Rumsfeld, mejor recordado por sus bochornosas andanzas de alcohólico. Ahora está sobrio (poco más de un año) y trae consigo una jugosa cuenta: Pond’s Cold Cream. El problema de Freddy ya no es evadir los tragos que se le ofrecen a diestra y siniestra constantemente; ahora se enfrenta con tener que trabajar con una Peggy mucho más segura de sus ideas y mucho más vocal. La confrontación entre ellos mientras consideran la perspectiva a tomar en la campaña de Pond’s nos da un pequeño saboreo de lo que sabemos está por venir: la revolución, “out with the old, in with the new.” Peggy se siente ofendida cuando el enfoque de Freddy para demostrar el atractivo del producto se resume a la capacidad del mismo para hacer a una mujer deseable para el matrimonio. Tenemos, frente a frente, a Peggy vanguardista vs. old-fashioned Freddy.

Este enfrentamiento eventualmente desemboca en lo personal, y aquí es donde vemos a Peggy en el meollo de su propio asunto: tiene un novio – Mark – con el cual no ha tenido relaciones sexuales, e incluso le ha hecho pensar que ella es virgen (se me salió una carcajada cuando oí esto). Ella le confiesa a Freddy que sí desea casarse, pero nos podemos sospechar que Mark no es el objeto de este deseo. Finalmente, Freddy le aconseja que no “haga nada” con Mark, ya que no la respetará luego de eso. (Es interesante ver como esta percepción todavía persiste en nuestra sociedad latinoamericana.) La impresión que me da es que Peggy no tanto quiere guardarse para el matrimonio con Mark, sino que Mark figura para ella más bien  un pasatiempo, un “tentempié” en lo que aparece alguien mejor. Al final del episodio vemos que Peggy finalmente sucumbe a las insistencias de Mark para tener sexo, y su rostro lo único que nos devela es sentimientos mixtos.

Entre momentos pequeños que nos dan pistas de lo que está por venir – una rememoración compartida entre Roger y la fabulosa Joan, la predicción fatídica de la doctora Faye a Don Draper: “You’ll be married again in a year,” la instrucción de Don Draper a Allison para la compra de regalos para sus hijos (¡Par de 45s de los Beatles! ¡Qué emoción!) – hubo una situación brillantísima que he dejado para lo último ya que presiento que de aquí va a haber mucha tela para cortar: el desarrollo de Sally Draper. Tiene apenas unos 10 años aproximadamente, y al fin le encuentra algo de interés al sexo opuesto (con mayor seriedad que el episodio precoz y jocosísimo de ella agarrándose a besos con un vecinito en la bañera). Su vecino, Glen Bishop (a quien podremos recordar por su obsesión enfermiza con Betty Draper en la primera temporada) ha trabado una extraña amistad con Sally a base de sus condiciones en común, entiéndase: sendas madres se han divorciado y casado con parejas nuevas. Ambos niños sienten un nivel de resentimiento que va in crescendo, un resentimiento que los padres no han examinado ni abordado. En una situación en la cual los niños “se ven mejor calladitos” y los padres se ocupan de sus propias existencias enrevesadas, no es de extrañarse que estos niños, Glen y Sally, van a ser la bomba que explote como agente catalizador para un serio cambio de tono en la vida de la familia Draper. Definitivamente, es una explosión que me encantaría ver.