Mad Men Season 04 Ep 01: Public Relations

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@dianadhevi comparte con PuertoRicoIndie.com sus pensamientos sobre lo acontecido en la cuarta temporada de la excelente serie de AMC sobre una agencia de publicidad en los 1960′s, Mad Men, semana tras semana.  Comparte tu opinión acerca del episodio (y la serie en general) abajo en los comentarios y contribuye a la discusión.

Mad Men Season 04 Ep 01: Public Relations

Después de una espera que se sintió eterna y dolorosa, al fin regresa la serie televisiva Mad Men. Para quien se aventura por esta reseña sin tener la menor idea de lo que es Mad Men: es una serie transmitida por el canal AMC que explora el mundo de los ejecutivos de publicidad en la ciudad de Nueva York en los años 60. Esta serie ha ganado gran popularidad por la calidad en sus libretos – las tramas de las vidas de sus protagonistas son absorbentes, y en muchas ocasiones “they hit close to home” – y por la autenticidad minuciosa que se ha procurado para la puesta en escena. Ni un pelito queda fuera de lugar cuando se trata del detalle en Mad Men. Si usted no ha visto esta serie, lo exhorto a que se tome a la tarea de ponerse al día con ella: es una excelente inversión de su tiempo. Si tiempo es lo que le falta, puede ponerse al día con el video presentado en esta entrada de thefrisky.com.

Para aquéllos que sufrieron conmigo la larga espera: ¡nos llegó la hora! Nos habían dejado con un signo de pregunta gigantesco flotando encima del elenco, ahora sin unas oficinas suntuosas a las cuales acudir día a día, corriendo el nuevo Sterling Cooper Draper Price desde una habitación de hotel. La cuarta temporada nos zambulle sin mucho preámbulo a un año después de los últimos eventos vistos en la tercera. El episodio – seamos claros – no es más que una actualización con los personajes que amamos y odiamos.

El episodio abre en medio de una entrevista que le está haciendo un reportero del magacín Advertising Age a Don Draper.  “Who is Don Draper?,” pregunta el reportero, y es una pregunta que, todavía en esta cuarta temporada, ninguno de nosotros puede contestar. ¿Quién es Don Draper? Y la contestación de Don es la misma de siempre: un intento huraño de apartar cualquier mirada profunda a su personaje. Ha sido su defensa en todo momento hasta ahora, y vemos que esto no ha cambiado.

Nos encontramos con una compañía joven pero luchando por mantenerse a flote en un mercado tan competitivo como lo es la publicidad en medio de la metrópolis de NYC. Nuestra pelirroja favorita, Joan Holloway, ahora tiene su propia oficina como encargada de tráfico; Peggy Olson mantiene su posición de copista, aunque es obvio que continuará luchando contra las tendencias machistas y sexistas en su industria por buen tiempo; a los ‘cocorotes de arriba’ – entiéndase Roger Sterling, Bertram Cooper y Lane Pryce – se les ve preocupados: en parte por la posición frágil de su nueva empresa, y en otra gran medida por la negativa de Don Draper a jugar este nuevo juego de ser la estrella.

Mi interés mayor se divide entre algunos elementos que pude observar en este primer episodio:

1) Peter Campbell: quien empezara como el novato irritante y torpe en la primera temporada, por primera vez se le ve cómodo en su puesto como ejecutivo de cuenta. Ya no se transparenta la misma desesperación que al principio de la serie, y me encanta la dinámica que se ha desarrollado entre Peggy y él. Interesante pensar en toda la historia que han tenido estos dos personajes juntos y cómo, sin embargo, pueden formar tan buen equipo en un ámbito laboral.

2) Peggy Olson, como la vimos en esta ocasión, también es un salto asombroso de lo que era en las pasadas temporadas. Ya no es la copista tímida que necesita la aprobación de Don Draper constantemente. Bien se lo dejó saber al final de la temporada pasada, y ahora la vemos en total control de sus ideas y su poder en la compañía. Momentos que bien podrían ser potencial para victimizarla – la exclusión de su participación en la reunión con los ejecutivos de Jantzen, un momento particular en el cual ella está sentada sobre su escritorio (“poco modesto” sería la opinión de sus contemporáneos) – se convierten en ocasiones en las cuales ella se afianza a su dominio. Ella es dueña de sí misma como ejecutiva y como mujer, y nadie le va a arrebatar ese poder. Es interesante destacar que Peggy fue quien ideó esa fabulosa pieza de mercadeo viral para vender más jamones para uno de sus clientes.

3) Don Draper y sus conquistas: aparentemente se ha conseguido una prostituta habitual – bien sabemos que hasta con las amantes, a Don le gusta el confort de lo conocido; la aventura no le sienta del todo bien. Lo interesante es que Jane (la esposa de Roger Sterling) le ha conseguido una copia mejorada y más joven de Betty (ex-esposa de Don). La chica se proyecta genuina y no completamente pura y perfecta, como de seguro lo fue Betty en su juventud. Estoy segura que la veremos nuevamente en la serie.

4) Betty Francis (ex-Draper) y su relación actual: Don Draper lo dejó muy claro para Betty y Henry, y es lo que muchos de los espectadores sentimos: es algo pasajero. Para mí es un poco difícil ver un personaje como Betty, que tan fabuloso potencial tenía de ser un consorte de igual a igual con Don Draper, como lo vimos en la primera temporada, deshacerse ahora en la acidez de un divorcio mal llevado. Ahora es una delicia ver como el personaje de Betty se destruye. No tengo el menor reparo de decir que he venido a odiar a Betty Francis-Draper.

5) Es el final de los 50s. Aunque ya numeralmente estaban en los 60 (tan pronto el calendario cambió a 1961), las actitudes “mainstream” de la sociedad, lo que vemos en Mad Men, aún intentaban aferrarse al “buen gusto” y conservadurismo de los 50. La muerte del presidente Kennedy fue el portal a este cambio: finalizó una “época dorada” para la nación americana y se rompió el globo de cristal en el cual estaban viviendo. Pudimos atisbar en este último capítulo, con el final cambio de ademán de Don Draper, e incluso con la música de fondo para esa escena de cierre del capítulo, que ya no estamos en los 50. Don Draper se refiere a los ejecutivos de Jantzen como “prudes” (mojigatos, puritanos), y no en vano: ya el mundo está listo para un poco más de piel, un poco más de exceso. Afianzarse a lo contrario es sólo un autoengaño, y Don Draper finalmente comprende que, si desea que su nueva empresa tenga éxito, es momento de dejarse ir con los tiempos. Estos son los 60, el inicio de una revolución.

Este episodio fue una excelente apertura para esta temporada: nos dejó ver por entre la cortina el “feel” nuevo de la serie y, a diferencia de otras series, este cambio se nota que será refrescante y enriquecedor.