Indie Rock Fest 2010: Una reflexión final

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Desiree de Juventud Crasa en el Indie Rock Fest 2010

Desiree de Juventud Crasa en el Indie Rock Fest 2010

Ya para cuando Patricia de Superaquello cantaba dulcemente la línea “Va a llover” durante el tema ‘Flor Es Ser’ del reciente disco Superaquello interpreta Latarde, las nubes parecían haber terminado con sus interrupciones.  Pero el mensaje estaba más que claro: en Aguadilla llueve en mayo.  Pequeño detalle que al parecer olvidaron los planificadores del tercer Indie Rock Fest de Coors Light – o decidieron obviar – ya que lo mismo había ocurrido en los años anteriores y se había pronosticado para esta ocasión.  Cuando se sabe que va a llover es importante: (1) mantener un intinerario flexible que acomode posibles retrasos por lluvia sin afectar a los participantes del evento – tanto artistas como su audiencia, (2) contar con un lugar seguro donde los músicos puedan guardar sus instrumentos y demás equipo sin que éste sufra daños y (3) tener en consideración a las personas que de todas maneras asistirán al evento y no abusar de ellos descaradamente.  Pero no sería la lluvia sino la mala organización en el evento la que dejaría a muchos sin ganas de repetir la experiencia de asistir al (o tocar en el) festival.

Polidesto y Go Organ! comenzaron con sus sets de música electrónica uno detrás del otro y en general dejaron muy buena impresión en los que llegaron más temprano a la Base Ramey – especialmente Pachy de Go Organ! con su disfraz de astronauta y carácter jovial.  Sin embargo, parecía una oportunidad perdida el no haber programado para que al menos uno de estos artistas concluyera el evento con sus beats, blips y blops – una refrescante manera de limpiar el paladar musical luego de horas dominadas por la guitarra eléctrica.

La primera banda en subir al escenario, Balún, veterana de otros festivales de mayor magnitud como el Pop Montreal en Cánada y el Decibel Fest en Seattle, sufrió la indignidad de tener que protagonizar un soundcheck improvisado y en vivo que se extendió por la duración de sus primeras canciones.  Su fanaticada, pendiente a las nubes que se acercaban, se encargó de dirigir a los sonidistas que posiblemente escuchaban la música de la banda por primera vez en sus vidas.  Seguramente confundidos por la instrumentación atípica de la agrupación, éstos no daban pie con bola en los controles – en ocasiones haciendo que el bajo de Nora retumbara hasta en los municipios adyacentes, perdiéndose en la mezcla la voz angelical (disculpen) de Angélica.  A la tercera canción y para sorpresa de nadie, la banda tuvo que salir del escenario ante las fuertes rafagas de lluvia – lo que si fue sorprendente es que no regresaran unos minutos después, luego de haber escampado.

He aquí la primera controversia mayor de la noche:  Balún es promocionada como una de las bandas principales del evento – por radio, prensa y televisión – sin embargo, la decisión de los organizadores fue de comenzar a preparar el equipo de la próxima banda luego que escampara, aunque aún restaba del tiempo programado para Balún.  Sin consideración a los integrantes de la banda que viajaron a Puerto Rico para compartir su música.  Sin consideración a los fanáticos de la banda, aparentemente menos importante que los de otras agrupaciones.  Con ‘Enter Sandman’ de Metallica como la única explicación ofrecida por el altoparlante para calmar al público que empapado se preguntaba por qué los integrantes de la banda no se podían mojar como ellos.

El evento ahora corría en un horario adelantado, lo que podría resultar en menos cervezas vendidas.  Tach.dé subió al escenario, presentando su teatral mezcla de música pesada y pensativa que aunque sufría de problemas de sonido fuera del control de la banda, marcó uno de los momentos más memorables de la noche.  Igual suerte corrieron los integrantes de la joven banda Campo-Formio, ganadores del Proyecto Indie, quienes demostraron ser una fuerza con gran potencial artístico y musical.  Ambas bandas, acostumbrados a espacios más íntimos, se beneficiaron de la impresionante tarima y la enormidad del sonido.

Fue entonces que se hizo sentir el adelanto en el itinerario de bandas.  José Ibáñez, guitarrista de Juventud Crasa, se encontraba de camino al evento cuando la banda fue llamada a tocar.  Los demás integrantes tuvieron que hacer lo que pudieron sin él por gran parte del set, en varias ocasiones excusándose con el público y reafirmando que ‘sonaría mejor’ con la otra guitarra.  Desiree y Viti, el explosivo duo de vocalistas, mantuvo la energía en lo máximo, y aunque José llegó a tiempo (para la hora en que se había programado originalmente a Juventud) a tocar varias canciones, el daño estaba hecho.  Nuevamente por decisión de los organizadores, una banda con gran trayectoria dentro de la escena de música independiente – con 11 años de existencia – quedaba mal ante su fanaticada.

Mima le siguió a este desacierto para sufrir la misma suerte que Balún, pero no sin antes imponerse ante la lluvia con su ‘Santo camino furtivo’.  Por un momento parecía que la artista podría retomar el escenario junto a su banda una vez escampara, pero los organizadores optaron por pasar a montar el equipo de Los Convertibles.  De estos cabe destacar la calidad de sus sencillos ‘Y Yo También’ y ‘Sesión’ – extensivamente difundidos por Alfa Rock – los cuales sirvieron para abrir y cerrar su set.  Eso y la leve sospecha que de todas las bandas presentes, eran los menos representativos de la escena ‘indie’ en Puerto Rico – lo que podría explicar su posición en el itinerario tan cerca a Draco y por encima de bandas mejor estimadas.

Superaquello demostró a quienes ya no lo sabían ni se lo sospechaban que se encuentran a la altura de sus superpoderes musicales.  No sólo representan el verdadero espíritu de la escena independiente en Puerto Rico – sin deberle explicación alguna ni favor musical a nadie – sino que sirven de inspiración y ejemplo a seguir para muchas de las agrupaciones en la isla.  Además que se destacan por su energía singular y profesionalismo.  En un verdadero festival de música independiente hubieran cerrado la noche, luego de mostrar a todos los presentes su manejo trascendental del juego de palabras y melodías pegajosas.

Y de Robi ‘Draco’ Rosa… ¿Qué podría decir que no haya mencionado antes?  Puedo decir lo siguiente: Hubiese preferido que en vez de gastar 45 minutos del público en lo que Draco subía a la tarima, se hubiese gestionado para que Balún y Mima completaran sus presentaciones…  pero espero que su fanáticada haya podido disfrutar del espectáculo.  A mi me bastó con dos o tres canciones y con escuchar un poco de aquel repugnante balbuceo de un músico que aparenta haberse perdido bajo el peso de una importancia artística colectivamente imaginada.  Lo mejor del festival ya había pasado.

Es importante resaltar todo lo que el evento logró correctamente, ya que en papel, es una iniciativa noble y potencialmente provechosa para todos los involucrados: Coors Light logró reunir a un grupo de bandas representativo de la escena de música independiente en Puerto Rico que de por sí sólo generaba suficiente entusiasmo en los seguidores de ésta como para obviar las palabras ‘Coors’ y ‘Draco'; exponer a miles de personas a la música de Campo-Formio por primera vez; y darle el espacio y equipo de sonido a Superaquello, uno de los baluartes de la escena, para que éstos se robaran la noche con un espectáculo exquisito.  También creo que es importante para todas las bandas el haber pasado por la experiencia – ya sea buena o mala – de tocar en un espacio seguramente más amplio a los que están acostumbrados y enfrentarse ante los retos que conlleva tocar en un festival (con mala planificación).

Quizás podríamos como audiencia soportar nuevamente el precio ridículo de una cerveza o de un pedazo de pizza, los registros en los carros como condición para entrar al evento (sin productos de otras marcas), la estúpida falta de boletos a la venta en la entrada y la indiferencia del staff ante las posibles pulmonías que podrían resultar de asistir al festival (a un amigo mío no lo dejaron ir un momento al carro a cambiarse).

Lo que es inexcusable es la falta de comprensión que los organizadores del evento demostraron sobre el movimiento que pretenden explotar para su ganancia, donde existe un compromiso real – una comunidad que se levanta a través de la autogestión – entre artistas y espectadores.

Al que le sobra corazón no lo mueve el dinero.  Al que le sobre dinero, tendrá suficiente para una cerveza en el Indie Rock Fest 2011.

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Aunque el título de este escrito es suficientemente genérico como para no aparentar plagio alguno, debo apuntar al reciente artículo por nuestra colaboradora @PurpleMixTape ‘Lost: Una reflexión final’ como la inspiración obvia y directa para éste, sobre todo porque siento como si toda la experiencia del Indie Rock Fest 2010 – desde la competencia del Proyecto Indie hasta este preciso momento donde escribo – ha sido una odisea de seis años con muchas interrogantes que desafortunadamente quedarán para siempre en el aire.  Como Lost.

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Empresario, escritor, productor y diseñador radicado en San Juan, Puerto Rico. Fundador y Editor-en-jefe de Puerto Rico Indie. Si tuviese que vivir por el resto de su vida escuchando solamente cinco discos, en estos momentos seleccionaría: "Fabulosos Calavera" de Los Fabulosos Cadillacs, "Girlfriend" de Matthew Sweet, "Marquee Moon" de Television, "Lateralus" de Tool y "Staring At The Sea" de The Cure.