Tecno Lógica 06: Entre el emoticon y Avatar

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Fecha de publicación original: 10 de marzo de 2010

Revista En Punto, El Nuevo Día

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Esos tres tristes caracteres que ven arriba se supone que expresen la mezcla de frustración, ansiedad y desilusión con la que me ha dejado el día de hoy. Y aunque aprecio la simplicidad con la que este ‘emoticon’ me permite resumir el grupo de emociones que siento en estos momentos con el tocar de unas pocas teclas, inevitablemente deja mucha información fuera.

Sin embargo, aparte de la expresividad limitada que nos permite el lenguaje escrito en sí, fuera del ‘emoticon’ no contamos con herramientas tecnológicas robustas que complementen nuestras palabras y nos permitan compartir la complejidad de nuestras emociones con los demás. ¡Ni hablar de unas que sean tan inmediatas y eficientes como los son nuestra voz, rostro, ojos y los gestos que utilizamos al comunicarnos!

Lo que sí ha explorado el mundo de la tecnología con mucho afán, es la creación de experiencias con las que nos podamos identificar emocionalmente. No fue hasta hace unos meses atrás que pudimos disfrutar de los efectos especiales de Avatar – el ejemplo más exitoso (tanto en taquilla como en ejecución) de las tecnologías en constante desarrollo que buscan conquistar nuestras emociones a través del cine.

Una mirada a los ojos de Neytiri, el personaje que protagoniza Zoe Saldaña , es suficiente para poder apreciar toda una gama de emociones humanas y convencernos de que se trata de un ser real. De igual manera podríamos hablar de los extraterrestres de District 9 y el abuelito de Up. Pero por más dimensiones que añadan a la sala del cine – con gafitas o sin gafitas – aún seguimos siendo meros espectadores dentro de esa experiencia emocional.

Aunque pueda parecer curioso que se invierta tanto en tecnologías para crear experiencias cinematográficas como éstas, que buscan recrear la experiencia humana y lograr una conexión emocional directa con el público, quizás no lo sea tanto. Después de todo, son estos espectáculos tecnológicos los que con mayor facilidad logran llenar las salas de cine hoy en día.

En muchas ocasiones la expresividad que encontramos en personajes digitales es tan rica y exquisitamente realizada, que sobrepasa al trabajo de un actor de carne y hueso – como es el caso de Wall-E. Este personaje de Pixar, un robot obrero solitario y en busca de amor, destapa por sí solo más emociones que el elenco entero de superestrellas que adorna las escenas de la reciente película Valentine’s Day . Y como dicen en manera despectiva de muchas películas llenas de efectos especiales – que parecen juegos de vídeo – hace falta mencionar a este joven medio interactivo y las experiencias que actualmente ofrece.

Juegos recientes como Uncharted 2 para el sistema PS3 de Sony son tan tecnológicamente avanzados que logran superar a los mejores ejemplos del cine. No es difícil pensar que muchos hayan disfrutado más de su tiempo con ese juego que con cualquiera de las películas de Indiana Jones (en especial la última), una de las fuentes principales de inspiración para Uncharted.

El nivel de interactividad que provee el medio permite una conexión emocional más profunda entre el espectador y la experiencia del juego. Heavy Rain, también para el PS3, es un ejemplo perfecto de ésto. En un momento durante el juego, el personaje que controlas busca desesperadamente a su hijo perdido. La experiencia es tensa y emocional para el jugador, quién debió pasar las primeras horas del juego cuidando del niño: viendo televisión con él, dándole de comer, acostándolo a dormir, jugando en un parque con él, etc. Cuando el niño desaparece, es realmente preocupante.

Parece ser que el mundo de la tecnología está decidido a continuar ofreciéndonos experiencias de mayor interacción y conectividad emocional como las que presentan estos juegos – lo que no es una mala propuesta para los jugadores entre nosotros. Sin embargo, no puedo resistir imaginarme las interacciones que tendríamos el uno con el otro si se invirtieran los mismos recursos en avanzar la causa del ‘emoticon.’ Quizás la respuesta nos la da AvatarTsahaylu .

Bio: De todo lo que Alfredo leyó durante el día en su Twitter ‘feed,’ el mensaje que más le llamo la atención fue el siguiente: “ninguna de las cosas imp en la vida tiene nombre pq están hechas de emociones fuertes, las emociones no se pueden explicar en palabras.”  Puedes escribirle a tecnologico.pr@gmail.com.

Empresario, escritor, productor y diseñador radicado en San Juan, Puerto Rico. Fundador y Editor-en-jefe de Puerto Rico Indie. Si tuviese que vivir por el resto de su vida escuchando solamente cinco discos, en estos momentos seleccionaría: "Fabulosos Calavera" de Los Fabulosos Cadillacs, "Girlfriend" de Matthew Sweet, "Marquee Moon" de Television, "Lateralus" de Tool y "Staring At The Sea" de The Cure.