Socialismo de discoteca

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Dentro de la lingüística, la teoría de los enunciados de John L. Austin, explica que decir algo es hacer algo.  Pronunciada por la persona adecuada, en el contexto adecuado, el enunciado logra hacer realidad lo que nombra.  Recientemente, el secretario de la gobernación de Puerto Rico, Marcos Rodríguez Ema, llamó a René Pérez (Residente de Calle 13) un “socialista de discoteca”.  El contexto es ya conocido: René Pérez, como animador de los pasados premios MTV Latinos, micrófono en mano, sentencia: “el gobernador de Puerto Rico es un hijo de la gran puta”.  Las respuestas no se dieron a esperar y, entre éstas, está la de Rodríguez Ema.  Que Rodríguez Ema sea “la persona adecuada” no es discusión que entre en este post, pero, teniendo en cuenta que él se desempeña como político (aunque esto también es altamente debatible) y llama a Pérez “socialista” (categoría política), convengamos en beneficio de la duda que él sí es una persona adecuada.  René Pérez es un socialista de discoteca. Pero nadie se agite.  Esto, lejos de ser un insulto, es una realidad.

Utilizar la música como medio y los premios MTV Latinos como espacio para la denuncia se convierte en una de las formas más efectivas para implotar el discurso de los medios de comunicación pertenecientes al establishment.  Y eso queda patente en la cantidad inabarcable de críticas y comentarios (positivos y negativos) a René Pérez.  El acto, entonces, fue significativo y productivo.  Que Pérez diga que tiene poder para opinar sobre el gobernador de Puerto Rico, Luis Fortuño, y sobre la situación caótica que vive la Isla en estos meses expresa su derecho para ejercer la tan mentada libertad de expresión.  Es la misma en la que los medios de comunicación se amparan para desacreditar o favorecer a tal o cual artista o político; la misma que, para la prensa local y latinoamericana, convierte a Pérez en un irrespetuoso, un “socialista de discoteca”, un “cerdo cobarde”, un “charlatán”, etc.

Lo importante, empero, es recordar que cuando un juicio moral hace portada en la prensa nos encontramos ante una situación anacrónica pre división Iglesia/Estado.  En el caso de Puerto Rico el problema mayor, más allá de insultos y groserías, es el despido de miles de empleados públicos, sin contar las consecuencias inmediatas de este hecho, a saber, incremento de la pobreza y de la desigualdad social, aumento de la violencia y de la tasa de suicidios, deserción escolar, etc.  Pero cuando la prensa hace eco de las críticas puritanas y obvia esto, queda patente que nos encontramos ante el cuarto poder que no ha sido electo por el pueblo pero que, no osbtante, ejerce una fuerza sobrenatural sobre la población.  Refleja y retroalimenta la opinión banal y simplista; ignora y entierra la noticia para favorecer el chisme; fomenta el terrible complejo nacional y la idea de que son los artistas los que representan el país y tienen que dar cuenta de los ciudadanos; olvida que, por el contrario, son los políticos electos mediante voto popular los representantes del pueblo ante el país y el mundo.

En Colombia, la prensa y los blogs se han hartado de criticar y condenar a Pérez por haber llevado en los premios una camiseta que leía  “Uribe Para Bases Militares” (mensaje sugerido por los fans, dicho sea de paso) denunciando los vínculos del presidente con los grupos paramilitares colombianos y la presencia de las bases militares estadounidenses en el país latinoamericano.  Mientras que el Facebook ya tiene su grupo “No queremos a Calle 13 en Colombia”, poco o nada se dice sobre la participación del ejército colombiano en la muerte de civiles, el arresto de jóvenes estudiantes en la Universidad Nacional de Colombia por haber denunciado la crítica situación económica de la institución, el apoyo del presidente, Álvaro Uribe, a las fuerzas paramilitares, y más.  Y, sin embargo, la indignación cae en Uribe y no en el abusado pueblo colombiano.  Para Pérez, “la idea de las camisas fue darle voz a los pueblos, a la gente que por lo general no tiene ni son escuchados”.  Para la prensa moralista se trata de un insulto más.

El socialismo de Pérez habla más de una oportunidad de denunciar y difundir un problema local de características mundiales (la injusticia, la desigualdad, la mala administración política, la censura de los medios, la idea de que el insulto verbal supera al acto cruel) que de su supuesta vulgaridad y “cobardía”.  Y en cuanto a la cobardía, la misma no procede: alzar la voz frente a la injusticia en un medio masivo como la televisión o la música no es cobarde, es señal de compromiso y convicción; es tener (inserte bip aquí) cojones; es la forma más inmediata y urgente de protestar, de hacer saber, de buscar el cambio.  Muy bien por Pérez.  Si hay que cantar el socialismo que busca la igualdad y la restitución de la vida digna para todos, pues lo cantamos.  Así las cosas, súbanle “el volumen a la música satánica” y seamos socialistas de discoteca.

Sandra M. Casanova-Vizcaíno
La autora se encuentra en vías de completar su PhD en Estudios Hispánicos  de University of Pennsylvania y recientemente compartió más sobre las desventuras del homo boricuensis en el blog ‘Soplar y hacer botellas‘.

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El médico le recomendó a Sandra que escribiera para controlar los ataques de ira y ansiedad. Lo que no dijo es que el efecto podría ser el contrario. Cada tanto, me acuerdo de alguna sandez. Y esa sandez me produce, generalmente, (r)abia. Visita su blog, sand(r)eces (http://sandreces.wordpress.com/), para leer más de sus escritos.