Review: The Beatles Rockband (+ Limited Edition Unboxing)

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Por: Ezequiel Rodriguez en especial para PuertoRicoIndie.com

Cuando la gente de Harmonix anunció que había asegurado los derechos para crear un juego interactivo basado en la carrera de cierta mítica banda de Liverpool, el pequeño pero volátil mundo de los juegos interactivos musicales cambió para siempre. De hecho, en el comunicado inicial Harmonix prometía que para esta ocasión estarían creando un juego sin precedentes en claro desafío a su antiguo socio, Activision, que continúa manejando la franquicia que crearon en conjunto, Guitar Hero.  La serie de Guitar Hero había adoptado el crear juegos dedicados a ciertas bandas pero que no se apartaban mucho de la idea principal de lo que era el juego, e inclusive incluía en su selección música de otros artistas.

Harmonix, junto a MTV, prometieron mucho en ese comunicado oficial, entre las cosas más interesantes era la mención de que el juego pasaría por toda la carrera del grupo mientras especificaba claramente que este juego no sería una expansión de Rock Band, más bien un juego completamente nuevo.  Del dicho al hecho hay un largo trecho y hoy, 9 de septiembre de 2009, estamos frente al producto final que se llama The Beatles: Rock Band.

De entrada, toda pretensión de que este juego fuera otra cosa que no fuera Rock Band ha sido tirada por la ventana. El juego es un juego de Rock Band con los Beatles como protagonista. Eso sí, ninguna de la canciones de los otros dos juegos anteriores son compatibles en este juego y viceversa – eso asegura la promesa de que el juego sería “su propia cosa.” Ahora bien, no creo que muchas personas al leer las declaraciones inciales de Apple Corp., MTV y Harmonix esperaran que esta “característica” fuera lo que haría al juego único. Es por eso que Harmonix introduce en este juego una nueva mecánica a su fórmula, harmonías vocales. Por primera vez en un juego de música, existe la posibilidad de incluir a dos personas más para acompañar la voz inicial. Las harmonías de voces son una de las características que distingue la música de los Fabulosos Cuatro, especialmente al principio de su carrera. Ésta inclusión le brinda un acertado elemento novel al género.

¿Qué tenemos entonces? Rock Band fue el primero juego en presentarnos de una manera convincente la experiencia de tocar en una banda sin la necesidad de tener destrezas musicales. Al contrario de su rival, el juego siempre ha sido más fácil con el fin de crear una experiencia más casual y por ende más social. En este sentido la idea de traer la música de los Beatles a esta plataforma va develando su genialidad: la plataforma social más accesible con el grupo musical más reconocido del siglo 20. En este matrimonio existe una cierta esperanza de que estas dos fuerzas logren plantear una nueva manera de hacerle llegar la música a una generación completa que no consume los productos culturales musicales de la misma manera que se consumían en el momento que los Beatles hicieron de las suyas. Así que lo primero que tenemos es una apuesta al futuro de parte de uno de los grupos emblemáticos de lo que fue el momento más brillante de la industria de la música. A su vez, este intento nos presenta otra apuesta de parte de una de las industrias que ayudo a destronar a la industria musical como el plato favorito de los los jóvenes hambrientos por consumir productos divertidos en su tiempo de ocio. Este juego representa para los juegos de video un tipo de rama de oliva hacia la industria de la música, una oportunidad única de mostrarse simpatética e inclusiva durante su reinado. Es por eso que Harmonix incluyó en el proceso creativo a represantes de Apple Corp. para crear un producto que respetara el legado de la institución ‘beatle’-esca y demostrara su deseo de crear contenido nuevo pero familiar.

Ésto, por su parte, nos lleva a por fin hablar del juego y no de lo que lo rodea. The Beatles Rock Band es sencillamente una carta interactiva y digital de amor incondicional al mito de John, Paul, George y Ringo. Un interesante intento de lo que llamaré ‘fantasía verité interactiva,’ que le demuestra a una nueva generación cuán grande y especial era este grupo. Las 45 canciones escogidas representan una buena selección de lo que es musicalmente la evolución del grupo y suenan frescas y potentes bajo una mezcla digital en 5.1.

El juego se concentra en presentarte una campaña titulada “Story.” En ella, los jugadores podrán vivir momentos esenciales de la historia del grupo, entre ellos sus apariciones en The Cavern al inicio de su carrera y su famoso concierto en el estadio Shea Stadium en Nueva York. Luego se nos presenta a los Beatles reclusos en el estudio creando sus trabajos más influyentes e interesantes. Es durante este periodo que el juego brilla y demuestra ser una verdadera sorpresa.

Sin cambiar nada de la mecánica del juego, la presentación de las canciones de la época de estudio del grupo son sencillamente una labor de amor y, en algunos casos, genuinas viñetas artísticas. Harmonix ha decidido llamarles “Dreamscapes” al acompañamiento visual de estas canciones. Básicamente, ante la necesidad de variar lo que serían dos capítulos monótonos del grupo tocando en la muy bien lograda replica de los estudios de Abbey Road, se crearon interpretaciones de las canciones a tono con el trabajo visual que el grupo acometería durante este mismo periodo. Es así como canciones como Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, Yellow Submarine y Here Comes The Sun se convierten en experiencias multimediáticas únicas que expanden el disfrute a quienes comandan los controles durante sus respectivas duraciones – y quienes estén acompañando a los jugadores para sencillamente verlos jugar. Estos momentos demuestran el esfuerzo de los creadores de este producto de destilar y presentar a esta banda con la grandeza que muchos estiman necesaria.

Estos momentos hacen del juego uno único y, por el momento, el juego de música más impresionante que hemos experimentado.  La inmersión dentro de las identidades del mito Beatle es total aunque irreal. Esto es así ya que el producto omite, por razones obvias, la realidad del lento pero seguro desmembramiento del grupo. El artificio es evidente durante las recreaciones del periodo estudio, donde es harto conocido que los cuatro músicos grababan muchas veces en separado y a escondidas. El juego, siendo juego al fin, nos presenta un tipo de mundo alterno donde los artistas tocan y disfrutan de todo su catálogo al unísono. Es así que de manera sorprendente The Beatles Rock Band logra satisfacer como nuevo producto cuando en realidad tiene muy poco de lo que se implicaba como revolucionario en ese comunicado inicial.

La creación de este mundo alternativo – que culmina “encontrándose” con la realidad del último concierto sorpresa en el techo de las oficinas de Apple – y la accesibilidad de la plataforma Rock Band, crea un juego que satisface a los usuarios de Rock Band mientras logra fascinar a los seguidores de los Beatles. Apostamos nosotros a que este juego servirá de puente generacional para muchos y que la idea de introducir a nuevas generaciones a la música que contagió a los ahora menos jóvenes, será realidad en muy poco tiempo. La fuerza de este puente está precisamente en que Harmonix se lanza a jugar (pun intended) con el mito Beatle y la realidad Beatle de la misma manera que presenta los controles como instrumentos musicales: la farsa al favor de la diversión que pica en muchos la curiosidad de conocer e investigar. Así como muchos han tomado interese en aprender a tocar un instrumento real después de jugar con los controles de Rock Band, muchos querrán escuchar las canciones y conocer la historia detrás de las imágenes que se les presentan durante el juego. Harmonix logra ésto haciendo algo que Activision nunca ha logrado hacer: crear esta ficción de un real respeto por el material que se está apropiando. Mientras, Guitar Hero deja que la imagen de Kurt Cobain aparezca de manera indiscrimanda en su más reciente proyecto – cantando lo que sea que esté disponible – Los Beatles en Rock Band cambian y forman, pero dentro de su elemento, logrando capturar de manera emotiva su viaje.

Sin embargo no todo está bien en este nuevo reino. Con sólo 45 canciones, este ofrecimiento se nos presenta un tanto abusivo en términos de precio. Sabemos que se pasó mucho trabajo para crear las pistas que hacen posible este tipo de juegos (puede leer más sobre ese proceso por aquí, en inglés), pero definitvamente el precio de este juego es un factor a tomar en consideración a la hora de adentrarse al mismo. La accesibiliad del juego no hace muy difícil culminar los retos de las canciones en la dificultada “medium” en tres horas. Sabemos que MTV y Harmonix estarán añadiendo nuevo material a través de una tienda dentro del mismo juego, pero pensamos que se pudieron añadir más pistas para darle más “carne” al juego.

Sin embargo, después de pasar tres horas con el juego puedo decir con seguridad que para aquellos que disfrutan de la música de los Cuatro de Liverpool, es esencial juntarse con sus amigos y experimentar el juego.  Especialmente para ustedes la experiencia será saborear un manjar lúdico sin precedentes que les recordará por qué disfrutan tanto de esta música.

El autor es productor general de el programa radial Frecuencias Alternas y la página web frecuenciasalternas.com. Ademas es un “gamer” hardcore convertido en ocasional gracias a que tiene mucho trabajo en el mundo real. No es una queja, es una realidad lamentable y afortunada a la vez.
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Ezequiel es un (todavía piensa el) joven de origen boricua que habla en un tono de voz demasiado alto y que le gusta expresarse aunque todavía no sabe acentuar. Es el líder del programa radial Frecuencias Alternas (que se transmite por Radio Universidad de Puerto Rico) y disfruta de la música, el cine, su familia y su perra Caprica. En algún momento fue parte de los conspiradores de CarbonoMúsica, #EnProfundo y la serie de eventos en directo El Independiente.